La grabación que realizó Joesley Batista, dueño del frigorífico JBS, de una conversación con el presidente de Brasil Michel Temer, en la que presuntamente se acordaba el pago de un soborno, generó una crisis política y económica en el país vecino que todavía no encuentra una solución. A la par, en la Argentina el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Dardo Chiesa, advirtió que "se debería estudiar el accionar de esta empresa con matriz de corrupción. Ver si dicha matriz se replicó en Argentina, si hubo luz verde o connivencia con las autoridades nacionales".
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El dirigente rural detalla en un comunicado: "JBS desembarca en la Argentina los primeros años del 2000, con el respaldo financiero del Banade, fondos públicos brasileños, en un impulso por convertir a la empresa en el primer operador mundial de carnes. Compran Swift Rosario, Venado Tuerto, Frigorífico Pontevedra, Colcar y Frigorífico San José. Todas operaciones millonarias, pagando 15 lo que valía 3, o 27 lo que valía 6. Avanzaron alquilando plantas de termoprocesado y conserva para cerrarlas.
La carne termoprocesada y enlatada es un mercado histórico argentino que permitió el ingreso de carne a EE.UU. Este cierre dejó a Argentina prácticamente fuera del mercado y ayudó a consolidar a Brasil como primer exportador mundial.
En las plantas adquiridas faenaban operadores como matarifes y grupos de productores exportadores. La política de los nuevos dueños fue expulsar a dichos operadores concentrando y dificultando el negocio.
El movimiento rural confederado se constituye históricamente en defensa de actitudes monopólicas de la industria frigorífica y de la transparencia en los mercados. Hoy las denuncias y los hechos de público conocimiento en el Brasil ponen en carne viva las heridas de la historia reciente donde los productores argentinos perdimos más de 12 millones de cabezas".
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