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Crecen las ferias de ropa importada: venden más barato
Son de marcas top. Se benefician por el alza del 30% en indumentaria en los comercios locales

«Cada seis meses viajo a Estados Unidos y traigo valijas llenas de ropa; con eso hago varias ferias con precios más que accesibles y con prendas de primera marca», explicó Alicia Bonomi, quien hace más de 20 años se dedica a esta actividad, pero sostuvo que el trabajo en los últimos tiempos se incrementó notablemente a razón de la inflación, que repercutió también en la ropa. Pero éste no es el único caso. Son muchas personas las que cada vez más se dedican a esta actividad.
Las sedes en donde se desarrollan las ferias van rotando según la época del año y la cantidad de prendas. «A veces la hago en mi casa, en otras oportunidades opto por clubes de polo o bares de la zona», contó Bonomi. Las camisas de Polo Ralph Lauren que en los locales del país se consiguen a partir de los $ 300, en la feria se pueden obtener a sólo $ 190, casi un 60% menos, con el plus de que algunos modelos son exclusivos y aún no llegaron al país, mientras que los buzos de GAP, marca que no tiene sede en el país, se consiguen a $ 165.
Marcas
Belén Páez Allende comenzó este año con la actividad. Dos o tres veces al año viaja a Miami, donde tiene un departamento y aprovecha para hacer shopping. «Estoy asociada con mi hermana, vendemos mucha ropa importada, pero también tenemos nuestros propios diseños», explicó Belén. Las principales marcas que trae son Forever 21, GAP, Lily White, Pink Rose, y un surtido de ofertas que depende de los descuentos y de las liquidaciones de la época.
«Por feria obtengo una ganancia de $ 4.000 aproximadamente; en general, lo que más se vende son vestiditos y remeras para salir», contó Belén, que junto a su hermana Daniela este año formaron la firma Las Allende. Es que en Estados Unidos se pueden conseguir vestidos de entre u$s 10 y u$s 20, de marcas de muy buena calidad, con diseños modernos que no existen en el mercado local.
María Ferrero también se sumó a esta actividad a principios de año. «No lo considero un trabajo, pero sí un buen complemento, lo hice durante la licencia de mi embarazo para ganar unos pesos extras», comentó. Al igual que las anteriores, aprovecha los viajes a Estados Unidos para hacer shopping. «Mi hermano vive allá, y cada vez que voy a visitarlo, traigo mercadería», explicó Ferrero.
Si bien después de la crisis financiera el dólar se disparó y los precios en Estados Unidos también se incrementaron, la diferencia sigue siendo favorable por los precios exageradamente inflados que manejan los locales de ropa en la Argentina. El mercado estadounidense está un 30% más caro que hace 6 años; antes, una camisa de primera marca se podía conseguir a u$s 17, ahora se consigue a u$s 30.
Las marcas más pedidas son Forever 21, GAP, Levis, Polo, Tommy Hilfiger, y muchos piden perfumes o maquillaje por encargo. Las diferencias son más que notorias: los jean de Levis, que en el mercado argentino arrancan en los $ 300, en las ferias se pueden conseguir a partir de $ 200.
«En general, viajo en época de liquidaciones de allá para conseguir las ofertas; en el último viaje traje 10 valijas porque fui con muchos acompañantes», explicó Bonomi, que además indicó que no sólo trae ropa, sino también mochilas, body splash, calzados y hasta carteras.
Internet
En los barrios de Belgrano, Recoleta, Nordelta, Palermo y Saavedra es donde más se puede ver este movimiento. Además, este fenómeno hace tiempo está en internet: a través de Facebook se pueden encontrar decenas de portales donde se exhibe la mercadería. «Si bien es un negocio
y lo tomamos como tal porque se invierte mucha plata, la difusión de las ferias se transmite de boca en boca de forma descontracturada», explicó Alicia Bonomi.


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