8 de noviembre 2017 - 00:00

Crédito: el fin de los subsidiados

A través de la comunicación "A" 6352 el BCRA dispuso que a partir de enero de 2018 empieza un proceso de disminución gradual de la línea de crédito productivo que deberá finalizar en diciembre del próximo año.

Estas líneas de fomento hacían que los bancos debían prestarles obligatoriamente a las pymes a una tasa subsidiada del 17% anual, es decir, negativa en términos reales. Antes de viajar a EE.UU. y luego de haber mantenido un almuerzo de trabajo con la UIA, el presidente de la entidad resolvió el jueves pasado comenzar a recoger el barrilete de los créditos subsidiados creados en el gobierno anterior (la norma se publicó el viernes pasado).

Esta línea nació durante la gestión de Mercedes Marcó del Pont pero se mantuvo a lo largo de las presidencias de Juan Carlos Fábrega y Alejandro Vanoli. Sturzenegger nunca comulgó con este tipo de prácticas. Cabe señalar que de todos modos prima el "gradualismo" ya que mantuvo las líneas desde que asumió y las va a eliminar a lo largo del próximo año.

Según datos del mercado el stock de préstamos otorgados supera los $190.000 millones y representa el 16% de los préstamos privados en pesos y el 12% de los depósitos privados en pesos. Esta línea había sido lanzada exclusivamente para financiar inversión a largo plazo con tasas bajas pero con el tiempo se fueron flexibilizando las condiciones en pos de bombear el nivel de actividad. En la actualidad el 75% de la línea debe ser destinada a pymes y la mayor parte se utiliza para financiar capital de trabajo a través del descuento de cheques o facturas.

La medida establece que los bancos tendrán que ir reduciendo esta "línea de financiamiento para la producción y la inclusión financiera" un 1,5% por mes dicho stock hasta que desaparezca a fin del 2018. La UIA había solicitado mantenerlas dado el contexto de altas tasas de interés reales. Ahora a medida que vayan venciendo los créditos no podrán renovarlos y las pymes deberán pagar tasas más altas. El BCRA se justifica no solo en el boom crediticio sino en la necesidad de que los bancos ajusten las tasas a los ahorristas.

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