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Llegó el turno de la empresa madre del grupo Esztain. Mucho de lo dicho sobre el análisis del último estado contable de Irsa Inversiones es aplicable ella: Cresud. Esto es básicamente, que la comparación entre lo sucedido durante los últimos nueve meses de su vida empresarial, tomando de manera literal los números del balance, y lo acontecido 12 meses antes resulta en un absurdo.
En principio por la magnitud de la operación de absorción de la Israelí IDB, que explica gran parte del salto patrimonial de Cresud de $3,2 millones a $9,7 millones. Pero mucho más importante que esto -aunque escape al análisis contable estricto- por el cambio en la matriz y alcance de los negocios del grupo a futuro, algo cuya verdadera significancia deberemos aguardar algún tiempo para poder sojuzgar adecuadamente (aconsejamos a los lectores acudir a la página 2 de la reseña para visualizar la nueva estructura). Por esto y aun con su excepcionalidad, tal vez refleje mejor la situación "real" -o la que mejor se acerca a ella- de la sociedad el resultado integral (que pasó de $1.006 millones en contra en el nonamestre 2015 a $1.364 millones a favor en este nonamestre), que el resultado neto, donde la vemos perdiendo $1.498 millones, frente a $453 millones que perdía doce meses antes.
Por esto también, es que por una vez no vamos a hacer una referencia sectorizada de los resultados de la firma (se han incorporado sectores donde antes no participaba para los que no tenemos antecedentes de comparación) concentrándonos en una frase de sus "perspectivas" que podría ser la clave para entender lo
que estaría por venir: "...en relación a la la inversión en la compañía israelí IDBD, durante este ejercicio se ha venido reduciendo el nivel de deuda de la compañía...". Ahora sólo nos resta ver como cierra el año contable.
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