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Crisis es ante todo política
Una recaudación centralizada implicaría poner un mayor peso sobre los contribuyentes alemanes para financiar los programas de gobierno de los otros países. Hasta ahora, Alemania ha aceptado con gusto los beneficios de la Unión Europea -le exporta sus productos al resto de Europa- pero parece poco dispuesta a soportar sus costos.
Esto también implicaría una cesión, por parte de los países, de buena parte de la soberanía fiscal de que hoy gozan y que les ha permitido a varios endeudarse más allá de sus posibilidades de repago.
Los 27 países que conforman la Unión Europea tienen una deuda conjunta que representa el 80% del PBI de esos países. Para los 17 que integran la zona del euro es de un 85%. Es decir, ni la Unión Europea ni la eurozona deberían tener problemas para manejar la deuda si fueran un solo país. El problema lo tienen países individuales como Grecia, que llegó a tener una deuda del 150% de su PBI, Italia (119%), Bélgica (97%), Irlanda (96%) y Portugal (93%). Pero sin la ayuda del resto, caerán, más temprano o más tarde, en default.
¿Estará dispuesta Estonia (6,7%) o Luxemburgo (20%) a aportar fondos para rescatar la deuda de aquellos países?


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