12 de marzo 2012 - 00:00

Cristina busca revertir agenda anti-K

Gabriel Mariotto, Juan M. Abal Medina, Amado Boudou
Gabriel Mariotto, Juan M. Abal Medina, Amado Boudou
Dos cambios, de segunda línea pero de alto impacto, en su gabinete. Un giro de estrategia en la pulseada con Mauricio Macri y el mandato de salir a «proteger» a su vice, Amado Boudou. Cristina de Kirchner eslabonó cuatro jugadas en 96 horas.

Un pack premeditado y digitado en busca de un objetivo específico y necesario: revertir -al menos intentar- la agenda crítica en que quedó embretado su Gobierno luego de la tragedia de Once y con la altísima exposición del affaire de la ex Ciccone.

La secuencia comenzó el martes y marcó el giro. La primera escala fue la designación de Alejandro Ramos como sucesor de Juan Pablo Schiavi en la Secretaría de Transporte, maniobra que descarga sobre Julio De Vido la responsabilidad de ordenar la crisis post-Once.

El miércoles notificó otro cambio: Sergio Berni, edecán de Gabriel Mariotto en el Senado bonaerense, trepó al viceministerio de Seguridad detrás de Nilda Garré, avanzada con doble filo: una especie de intervención a la ministra y la imposición de un vigía a la gestión de seguridad de Daniel Scioli.

El mismo día, en persona, la Presidente anunció que enviaría un proyecto al Congreso para que ése sea el ámbito donde se resuelva, por la vía política, la disputa por la administración de los subtes. Lo hizo, sin demora, al día siguiente y obligó a Macri a corregirse.

Más que la teoría de no judicializar la política -argumento que invocó la Presidente-, Cristina de Kirchner decidió recurrir al Congreso -en una operación que recuerda a la Resolución 125-, para hurgar en la eterna herida abierta entre la Capital y las provincias.

Además, para otorgarles algún nivel de protagonismo a los legisladores K, lo cual, en simultáneo, sirve para contar voluntades. Presumen, en Gobierno, que eso mostrará la soledad de Macri en el mapa nacional.

El capítulo del Congreso incluye otro ítem sensible: la ley de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.

El cuarto vértice de la táctica para dejar atrás la parálisis fue la orden de salir a defender, aun con matices, a Boudou ante las denuncias referidas al caso Ciccone. Ricardo Echegaray, de la AFIP, fue quien hizo el mayor gasto y el mayor despliegue, pero Mariotto, aliado bonaerense del vice, lo respaldó desde la trinchera política.

Hoy, en Azul, Boudou se mostrará otra vez con Mariotto, con el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, y con el dirigente de La Cámpora Andrés «Cuervo» Larroque. Es probable que haya nuevas voces en defensa del exministro de Economía.

Ordenamiento

El caso Boudou tiene, en simultáneo, otro efecto. Durante los últimos 20 días, el vice aguantó en soledad, sin ninguna cobertura K, las acusaciones. En ese período, además, alcanzaron un altísimo nivel de virulencia las internas del gabinete.

La indicación cristinista para dar explicaciones en defensa de Boudou opera como un mensaje de mando presente luego de permitir, casi sin intervenir, que levanten temperatura las tensiones y diferencias entre algunos de sus ministros.

Es, a priori, un intento de ordenamiento que esta tarde, por otra vía, se renovará cuando la Presidente reúna en el Museo del Bicentenario, en el ex Correo Central, a 1.500 invitados para presentar la etapa cultural del programa Argentina Conectada.

Se trata de un plan que vincula distintos puntos del país y permite compartir contenidos culturales. El volumen de la convocatoria generó en estas horas intriga sobre si la Presidente, en ese contexto, hará algún anuncio fuera de agenda.

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