Viaja el domingo a cumbre latinoamericana. Habrá encuentro a solas con Piñera
Cristina de Kirchner y su par trasandino Sebastián Piñera tendrán una bilateral al final del día domingo 27 en el Palacio de La Moneda, momentos antes de que comience la cena con la que el presidente chileno agasajará a los cerca de 40 mandatarios europeos y latinoamericanos que concurrirán a la cumbre UE-CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe), a llevarse a cabo entre el 24 y el 27 de enero. La reunión, dicen en Santiago de Chile, fue solicitada por la Presidente argentina y tendría como tema principal, otra vez, Malvinas.
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Cristina de Kirchner, según señalaron a este diario fuentes del Palacio Carrera (Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile), sondearía la disposición de los vecinos para el próximo capítulo en la saga malvinense: el referendo del 10 y 11 de marzo, en el que los kelpers deberán optar por continuar o no con su ciudadanía británica. La cuestión, o acápite principal de este nuevo capítulo, no sería menor: aparentemente -así se comentaba ayer en varias embajadas de países sudamericanos-, el Gobierno de las islas Malvinas habría sondeado la disposición de algunos Estados de la región para actuar como «veedores» durante la votación de marzo.
Taxativos fueron desde Santiago de Chile cuando Ámbito Financiero consultó sobre la posibilidad de que delegados de ese país asistieran a las islas como observadores del plebiscito: «Nosotros no reconocemos la soberanía británica, y por ende tampoco nos involucraríamos en una gestión de ese carácter».
Sin embargo, las fuentes consultadas no descartaron que el Gobierno de Cristina de Kirchner intentase en las próximas horas coordinar que los países de la CELAC (tendrán su plenario sin los de la UE durante el domingo 27 y lunes 28) firmasen un documento de adhesión a la Argentina. Sería un escrito del tenor al suscripto en diciembre de 2011 en Montevideo para la cumbre de Unasur, cuando los firmantes se comprometieron a rechazar toda «militarización» del Atlántico de Sur.
El tema Malvinas no sería el único que Cristina de Kirchner tendría que tratar en su viaje a Chile. Brasil la convidaría a definirse en un tema que ni la poderosa unión industrial de Sao Paulo (FIESP) ni Itamaraty (cancillería brasileña) han callado esta semana. Ambas entidades dejaron trascender que Dilma Rousseff, preocupada, considera que sólo un acuerdo entre ella y Cristina podría rever la reticente posición argentina a firmar un tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. Esta demora está impidiendo, apuntan en Brasilia, a que los verde-amarelhos acuerden tratados del libre comercio unilaterales, como el que tienen encarpetado con EE.UU. Y por si quedara alguna duda de la envergadura de lo que todavía no se firmó, bastan los números: UE es el primer socio comercial del Brasil. Sólo en 2012 sus 27 países miembros exportaron u$s 47.700 millones, mientras que el gigante vecino colocó entere ellos productos por u$s 48.900 millones.
Pero el «acuerdo de amigas» para encaminar el tratado de libre comercio UE-Mercosur bien podría esperar hasta el 28 de febrero, fecha en que Dilma visitará a Cristina en El Calafate. La razón sería sencilla: en Santiago todavía dudan de que Dilma Rousseff aterrice en Chile. «Nunca lo ha hecho hasta ahora, a pesar de todas las invitaciones que le ha hecho nuestro país», dijeron a este diario.
Quien sí va a aterrizar y en el Tango 01 en horas de la tarde del domingo es Cristina de Kirchner. No hay temor, parece, de que del otro lado de la cordillera algún buitre hambriento quiera embargar el avión presidencial.
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