4 de enero 2012 - 00:00

Cristina dejó instrucciones y ya hizo citas para posoperatorio

En el hospital Austral se incrementó la vigilia de jóvenes a la espera de la internación de Cristina. Permanecería en la clínica por 72 horas.
En el hospital Austral se incrementó la vigilia de jóvenes a la espera de la internación de Cristina. Permanecería en la clínica por 72 horas.
Cristina de Kirchner confía que la intervención a que será sometida hoy le permitirá estar activa en poco tiempo. En sus contactos de ayer adelantó, sin precisiones ni detalles, que la semana que viene podría retomar el monitoreo personal de la gestión.

Instalada en Olivos, la Presidente repartió instrucciones, dejó encargos y estipuló tareas para los próximos días. Los que tuvieron acceso a ella en estas horas aseguran que está «perfecta» y que está atenta a la gestión hasta en detalles menores.

No se esperan sobresaltos. Así y todo, el Gobierno se prepara para 48 horas sin Cristina de Kirchner. La operación de tres horas, prevista para este mediodía, la mantendrá inactiva hasta mañana y se supone que por indicación médica estará aislada hasta el viernes.

En rigor, el tiempo previsto de internación es de 72 horas, por lo cual recién el fin de semana la Presidente abandonaría el Hospital Universitario Austral.

Lo que hará a partir de entonces ofrecía, anoche, dos alternativas. El Calafate se acondicionó para que la Presidente pase allí sus días de convalecencia. Pero ayer, por algunas pistas que dio la propia Cristina, surgió otra opción: que se quede en Olivos.

Esa variable contraría lo que trascendió a través del presidente chileno, Sebastián Piñera, quien contó que su par argentina le anticipó, en una conversación que mantuvo para saludarla, que luego de la operación se instalaría en su residencia del sur.

Sin embargo, en estas horas Cristina de Kirchner programó contactos con algunos dirigentes ultra-K para la semana que viene. Esas citas, pautadas de antemano para su posoperatorio, alimentaron ayer la versión de que la Presidente podría decidir quedarse en Olivos.

Anoche, la Casa Rosada dispuso no dar información oficial. Se espera para hoy, posiblemente para después de la intervención, un parte sobre el resultado. Y, para la noche, algún selectivo -y reducido- desfile de funcionarios y dirigentes por el Hospital Austral, que será cerrado al acceso de la prensa.

Mudanzas

En paralelo, el vice Amado Boudou se instalará hoy en una oficina del primer piso del Banco Nación para estar más cerca de Casa Rosada ante la eventualidad de tener que reunirse con el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, o con el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina.

El despacho fue el que usó Roberto Feletti cuando fue vice del Nación, cargo que nunca fue ocupado cuando el ahora diputado se mudó al Palacio de Hacienda pa-ra ser el viceministro de Economía del actual vicepresidente.

Una ironía: Boudou no sólo estará afuera de la Casa de Gobierno -este diario contó, la semana pasada, que esa oficina está en reparación luego de años de abandono tras la ruptura de Julio Cobos con los Kirchner-, sino que ejercerá la presidencia desde otro barrio: la Casa Rosada está en el barrio de Montserrat; el Banco Nación en el barrio de San Nicolás.

La oficina, deshabitada desde entonces, quedó a disposición del vicepresidente, que ayer estuvo en un Senado absolutamente desierto. Es más: cerrado.

Como anticipo de cuál será su prioridad durante la temporada sin Cristina de Kirchner, Boudou volvió ayer al Ministerio de Economía para compartir con Julio De Vido y Juan Pablo Schiavi un anuncio sobre el traspaso del subte a la órbita del Gobierno de Mauricio Macri.

En estos días, el vice retomará su oficio de economista: junto a Hernán Lorenzino, Mercedes Marcó del Pont, Ricardo Echegaray y Guillermo Moreno, se encargará de vigilar la reacción de los mercados y del dólar ante la intervención quirúrgica de la Presidente.

No hay, tampoco, precisiones sobre cómo será la estadía de Boudou como presidente. Si tendrá actividad pública, deberá firmar decretos o resoluciones. El piloto automático que deja Cristina de Kirchner antes de operarse lo libera, a priori, de cualquier decisión.Ayer, desde Río Negro, Abal Medina y Florencio Randazzo trajeron calma en uno de los frentes que estallaron en los días previos a la internación de la Presidente. Alberto Weretilnek, el vice que juró ayer en lugar de Carlos Soria, dio señales de una transición ordenada. (Ver nota en Ámbito Nacional.)

El fantasma era la reacción del PJ ante la llegada, inesperada, de un dirigente proveniente del Frente Grande, luego de años del peronismo tratando de llegar al manejo de la provincia. Pero el flamante gobernador asumió con el foco puesto en ese frente: ofrendó su gestión al PJ.

Ayer, la última señal de alarma llegaba desde el sindicalismo, en particular luego de quejas moyanistas sobre la decisión oficial de recortar salarios estatales (ver nota en pág. 12). Sin embargo, en Gobierno daban a entender que rige una especie de tregua con Hugo Moyano para no agravar, en estos días, la tensión entre la CGT y la Casa Rosada.

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