28 de agosto 2009 - 00:00

Cristina disimuló curvas con cinturón de boxeadora

El lunes, Cristina de Kirchner posó para la foto con Marcela ‘‘Tigresa’’ Acuña e intentó ocultar sus caderas con el cinturón de campeona de la boxeadora.
El lunes, Cristina de Kirchner posó para la foto con Marcela ‘‘Tigresa’’ Acuña e intentó ocultar sus caderas con el cinturón de campeona de la boxeadora.
No como una mannequin, pero tampoco improvisado. Ese es el dilema de Cristina de Kirchner frente al espejo. Le costó más para el encuentro con Marcela «Tigresa» Acuña, el lunes pasado, cuando posó para la foto sosteniendo sobre su cuerpo el cinturón de campeón de boxeo que le llevó la invitada. Fue un gesto de simpatía para con la boxeadora, pero de paso el accesorio le sirvió para esconder esa parte del cuerpo que tanto complica su guardarropa. Es que, como toda deportista entrenada, la Acuña luce fornida y delgada, pesa tan sólo 53 kilos, pero lleva una figura despojada de curvas. Distinto es el caso de Cristina de Kirchner, con esas caderas marcadas que la entregan cada tanto a rigurosas dietas y a una rutina intensa de gimnasia (también a tratamientos reductores). Sin darse cuenta, la mandataria hizo como que se ponía el ancho cinto alusivo, pero apenas lo apoyó, temerosa de poner en evidencia que era imposible prenderlo en su cintura. Además, el trofeo que se les da a todos los líderes de cada categoría cuando se convierten en campeones es anchísimo y va sobre la cintura y ahí sus atributos femeninos le habían trabado la maniobra, un problema que a la vista Acuña no tiene.

De paso, Cristina disimuló sus curvas, de gran contraste con la delgadez de la «Tigresa».

Igualmente se destacó la boxeadora al elegir para la ocasión una falda tubo, negra, bien pegada al cuerpo, y una blusa de gasa gris perla con estampado en fucsia. Tiene una cintura tan pequeña que el accesorio, un cinturón ancho al tono, resaltó su talle avispa. Una pena las mangas demasiado largas, pero al menos se vistió de mujer y se deshizo de los jeans elastizados por un rato, esos que sólo abandona por los pantalones deportivos a la hora de entrenar.

Sorprendió, además, que ambas lucieran un peinado similar: las dos con alisado en sus cabellos cobrizos y flequillos con planchitas.

Tan prolija lució la deportista que su estilo eclipsó a la Presidente: ayer Cristina de Kirchner usó una falda del mismo corte que el que llevó Acuña, con un cinturón ancho muy parecido y completó con una blusa del mismo color (aunque con dibujos negros).

Sobria, Cristina de Kirchner, pero con vestuario que no la favorece. A la Acuña le quedan bien los cinturones altos y las prendas ajustadas en la cadera porque resaltan la parte inferior de su cuerpo, que es bastante delgada en comparación con la parte superior (por el boxeo ha desarrollado demasiado los músculos de la caja torácica y sus hombros son muy anchos). En cambio, la Presidente tiene el cuerpo inverso, con caderas voluminosas y marcadas, y espalda pequeña, por lo que le sientan mejor las polleras de corte evasé y prendas ajustadas en la parte del torso para darle armonía a su imagen. Pero esa inseguridad en su propio look la ha llevado otra vez a copiar modelitos ajenos.

Eso sí, pareciera haber escuchado la sugerencia que la semana pasada manifestó la diseñadora Mariela Allaix, la novia de Alfredo de Angeli, quien le recomendó incorporar prendas de texturas autóctonas. Y eso hizo Cristina de Kirchner el sábado cuando apareció con una campera de cuero verde seco.

Ya preocupa a sus asesores esa tendencia a la imitación que muestra la Presidente en los últimos tiempos. Si necesita inspiración ajena para renovar su ajuar, debería buscar en las otras aquellos conjuntos que le convienen en vez de sumar más desaciertos a su look.

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