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Cristina festejó en Rosario con un baño de socialismo
Cristina de Kirchner se deshizo en alabanzas a su Gobierno en el acto por el Día de la Bandera. Sus ministros Julio Alak, Julián Domínguez, Julio De Vido, Florencio Randazzo y Aníbal Fernández, y el diputado Agustín Rossi, atentos, escuchan.
Durante los festejos de ayer, las palabras casi estaban demás; lo que importaba eran los gestos y las presencias. Cristina de Kirchner llegó a la tierra gobernada por el opositor y socialista Hermes Binner, acorazada por todos sus ministros -a excepción de la titular de Defensa, Nilda Garré-, su esposo y el titular de la bancada kirchnerista de Diputados, el rosarino Agustín Rossi.
La presencia del núcleo duro del oficialismo fue central en un acto que significó el regreso de la Presidente a una de la ciudades que fueron sedes de los reclamos de los ruralistas en pleno conflicto con el campo por la suba de las retenciones en 2008. Hacía tres años que Cristina de Kirchner no pisaba suelo rosarino, ya que el último intento había sido un acto por el Día de la Bandera, en pleno conflicto con el campo, que finalmente se suspendió para dar lugar a un contraacto organizado en Tucumán.
Por eso, la visita de ayer era significativa, más todavía si se tiene en cuenta la resonada salida de Taiana del Ministerio de Relaciones Exteriores el viernes pasado. El único representante de esa cartera en los festejos de ayer fue el secretario de Culto de la Cancillería, Guillermo Olivieri.
«Necesitamos integrar los esfuerzos de los partidos populares y democráticos para seguir profundizando un modelo que en siete años logró el reconocimiento político y económico más importante de los últimos 200 años», aseguró la primera mandataria, en un intento de mostrarse conciliadora con el socialismo. Tanto el gobernador Binner como el intendente de Rosario, el socialista Miguel Lifschitz, estuvieron presentes en los festejos.
También intentó capitalizar la masiva adhesión de la sociedad a los festejos del Bicentenario, al destacar que en esos días «pudimos ver que no éramos ni violentos ni malos, que podíamos compartir millones sin un solo incidente. Pudimos ver nuestra historia, no la que escribieron los otros».
Los festejos comenzaron por la mañana con un desfile cívico-militar frente al Monumento Nacional de la Bandera, donde también se desarrollaron el acto central y el despliegue de la bandera más larga del mundo, realizada por voluntarias rosarinas y que mide 18 kilómetros.

