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Cristina, de fiesta con Bachelet ante el Papa
La presidente argentina dejó el país ayer poco después de las 16, tomando el Tango 01 sin una presencia que se especulaba como posible hasta última hora: la de su esposo, Néstor Kirchner. La imposibilidad de otorgarle al ex presidente un lugar de privilegio en la misión obligó a que el patagónico debiera abandonar su intención de acompañar a la jefa de Estado, ya que, de haber volado, debería haber circulado en el acto del Vaticano como un invitado más, debido al férreo cerrojo que el ceremonial papal impone. A cambio, Cristina de Kirchner armó una especie de selección personal de invitados especiales.
Se sumaron al avión el canciller Jorge Taiana; los gobernadores Daniel Peralta (Santa Cruz) y Fabiana Ríos (Tierra del Fuego), la diputada Patricia Vaca Narvaja; el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti; y la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto.
También integran la comitiva los senadores nacionales Mario Colazo y Elida Vigo; el titular de la CGT, Hugo Moyano; el dirigente de los taxistas, Omar Viviani; el secretario del sindicato de Dragado y Balizamientos, Juan Carlos Schmid; y el presidente de la CAME, Osvaldo Cornide.
Una vez que arriben a la ciudad de Roma, se sumará a la delegación oficial el dirigente radical y diputado electo por la provincia de Buenos Aires, Ricardo Alfonsín. Su presencia se justifica ya que se le rendirá homenaje a su padre, en cuya presidencia se firmó el acuerdo. No habrá recuerdos para Augusto Pinochet, el otro firmante.
Kirchner y Bachelet ingresarán al Vaticano en un automóvil que lucirá las banderas de los dos países. Ingresarán en el Palacio Apostólico y comenzarán las audiencias privadas con Benedicto XVI; primero Cristina de Kirchner y luego Bachelet. Mientras cada una se reúne con el Papa, la otra tendrá un encuentro con el cardenal Tarciso Bertone, número dos del papa Benedicto XVI, quien estuvo en la Argentina en 2007 para beatificar a Ceferino Namuncurá, en un multitudinario acto en Chimpay, Río Negro. También habrá un mensaje del Papa ante la delegación. La Presidente espera un diálogo tranquilo con el Santo Padre, ya que en los últimos meses su Gobierno se manejó con guiños hacia el Vaticano, especialmente al no avalar legislativamente el matrimonio entre homosexuales.
Para la reunión con el Papa, Benedicto XVI dispuso la elegante sala Clementina, donde en 1984 se firmó el acta del tratado. Éste había sido firmado por los cancilleres Dante Caputo y Jaime del Valle. En un principio, la idea de la Argentina era invitar al ex canciller radical. Desde Chile se rechazó ya que no se quería sumar a Del Valle, ministro de Relaciones Exteriores de Augusto Pinochet.
Luego del encuentro, ambas jefas de Estado colocarán una ofrenda floral en la cripta donde está la tumba de Juan Pablo II, como reconocimiento a que fue bajo su mandato y por decisión personal que el Vaticano accedió a ser mediador en el conflicto por el Beagle. También colocarán una placa conmemorativa en el sitio de la Casina de Pío IV, donde transcurrieron las negociaciones que culminaron con la firma del tratado de 1984 y entregarán a Bertone un ejemplar del acta de Maipú que Kirchner y Bachelet firmaron hace un mes en Chile. Con Bachelet viajará Ana González, mujer que perdió a cinco familiares bajo la dictadura de Augusto Pinochet y ejemplo en su país de la lucha por los derechos humanos.
Mañana mismo, y por separado, las dos presidentas viajarán hacia Estoril (Portugal), para participar de la XIX Cumbre Iberoamericana. Para Kirchner será una reunión especial: se confirmará que la Argentina será sede de la próxima cumbre, en Mar del Plata, uno de los eventos más importantes de su gestión.
ciller Jorge Taiana; los gobernadores Daniel Peralta (Santa Cruz) y Fabiana Ríos (Tierra del Fuego), la diputada Patricia Vaca Narvaja; el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti; y la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto.
También integran la comitiva los senadores nacionales Mario Colazo y Elida Vigo; el titular de la CGT, Hugo Moyano; el dirigente de los taxistas, Omar Viviani; el secretario del sindicato de Dragado y Balizamientos, Juan Carlos Schmid; y el presidente de la CAME, Osvaldo Cornide.
Una vez que arriben a la ciudad de Roma, se sumará a la delegación oficial el dirigente radical y diputado electo por la provincia de Buenos Aires, Ricardo Alfonsín. Su presencia se justifica ya que se le rendirá homenaje a su padre, en cuya presidencia se firmó el acuerdo. No habrá recuerdos para Augusto Pinochet, el otro firmante.
Kirchner y Bachelet ingresarán al Vaticano en un automóvil que lucirá las banderas de los dos países. Ingresarán en el Palacio Apostólico y comenzarán las audiencias privadas con Benedicto XVI; primero Cristina de Kirchner y luego Bachelet. Mientras cada una se reúne con el Papa, la otra tendrá un encuentro con el cardenal Tarciso Bertone, número dos del papa Benedicto XVI, quien estuvo en la Argentina en 2007 para beatificar a Ceferino Namuncurá, en un multitudinario acto en Chimpay, Río Negro. También habrá un mensaje del Papa ante la delegación. La Presidente espera un diálogo tranquilo con el Santo Padre, ya que en los últimos meses su Gobierno se manejó con guiños hacia el Vaticano, especialmente al no avalar legislativamente el matrimonio entre homosexuales.
Para la reunión con el Papa, Benedicto XVI dispuso la elegante sala Clementina, donde en 1984 se firmó el acta del tratado. Éste había sido firmado por los cancilleres Dante Caputo y Jaime del Valle. En un principio, la idea de la Argentina era invitar al ex canciller radical. Desde Chile se rechazó ya que no se quería sumar a Del Valle, ministro de Relaciones Exteriores de Augusto Pinochet.
Luego del encuentro, ambas jefas de Estado colocarán una ofrenda floral en la cripta donde está la tumba de Juan Pablo II, como reconocimiento a que fue bajo su mandato y por decisión personal que el Vaticano accedió a ser mediador en el conflicto por el Beagle. También colocarán una placa conmemorativa en el sitio de la Casina de Pío IV.


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