4 de enero 2012 - 00:00

Cristina de Kirchner se opera hoy en hospital blindado a visitantes

Los carteles de apoyo a Cristina de Kirchner, quien será operada hoy, comenzaron ayer a bloquear la vista de los pacientes del Hospital Universitario Austral, ubicado al norte de la provincia de Buenos Aires.
Los carteles de apoyo a Cristina de Kirchner, quien será operada hoy, comenzaron ayer a bloquear la vista de los pacientes del Hospital Universitario Austral, ubicado al norte de la provincia de Buenos Aires.
Cristina de Kirchner se someterá hoy a la intervención programada en la que se le extirpará un carcinoma en el lóbulo derecho de la glándula tiroides. La operación será realizada a media mañana por el cirujano Pedro Saco, jefe del Departamento de Cirugía del Hospital Austral y del Servicio de Cabeza y Cuello del Instituto de Oncología Dr. Ángel H. Roffo y se prevé que durará al menos dos horas.

Desde el lunes pasado, agrupaciones piqueteras y sociales kirchneristas se reunieron en las cercanías del predio del moderno hospital, ubicado en el departamento bonaerense de Pilar, a unos 30 kilómetros de la Capital, para comenzar una vigilia de acompañamiento a la Presidente, quien ayer dio las últimas indicaciones de gobierno a sus funcionarios más cercanos (ver nota aparte). Una de las frases más utilizadas en los carteles que se veían ayer en la zona es «Avanti Morocha»,

la frase que se convirtió en un emblema para las agrupaciones más jóvenes del kirchnerismo durante la última campaña presidencial. Otro de los mensajes que se podían leer ayer decía: «No hay nada más saludable que el amor entre el pueblo y la Presidenta».

El paisaje de las despobladas cercanías del hospital empezó a llenarse desde el lunes pasado y abarca incluso a familias enteras que montaron carpas en un improvisado campamento sobre las veredas de la Avenida Perón, frente al establecimiento. A ellos se sumó la guardia periodística de medios nacionales e internacionales, que permanecerá en la zona hasta que Cristina de Kirchner sea dada de alta.

A partir de hoy, la jefa de Estado tomará una licencia médica que se extenderá hasta el próximo 24 de enero y será su vicepresidente, Amado Boudou, quien tomará el mando hasta fines de enero, en un mes en el que se prevé que las cuestiones de Gobierno funcionen sin sobresaltos.

Se espera que, una vez finalizada la intervención, comiencen a desfilar por el hospital los ministros y funcionarios más cercanos a la primera mandataria, si bien desde hace días se anuncia un férreo operativo de seguridad en el establecimiento que filtrará las entradas y salidas. Dentro de las medidas adoptadas por el Hospital Universitario Austral se encuentran la postergación de turnos y exámenes para las próximas semanas, el refuerzo de la seguridad interna y el despeje de todo un piso del edificio destinado exclusivamente para la Presidente. Allí permanecerá Cristina de Kirchner alrededor de 72 horas tras la operación y en función de sus resultados.

Durante la operación se le extirpará la glándula tiroides, ubicada en la zona de la garganta y encargada de recibir hormonas desde el cerebro y regular el metabolismo del cuerpo. Desde que se conoció la noticia la semana pasada se ha enfatizado que el tumor detectado en el caso de Cristina de Kirchner no presenta complicaciones, ya que está circunscripto a la glándula de tiroides y no compromete los ganglios linfáticos ni se han encontrado metástasis.

Yodo

Más allá del pronóstico optimista de la intervención, lo más seguro es que la Presidente deba recibir un tratamiento posquirúrgico, que incluye la recepción de una terapia con yodo radioactivo para destruir cualquier tejido tiroideo que no haya sido extirpado mediante la cirugía.

Este tratamiento se realiza recién a los 30 días de la intervención o en un período anterior si se toma la medicación Thyrogen, una inyección que evita que los pacientes presenten cuadros de hipotiroidismo y permite avanzar más rápido con las terapias de yodo radioactivo. Esto se debe a que, para que este tratamiento sea más eficaz, los pacientes tienen que tener altos niveles de hormona estimulante de tiroides (TSH) en la sangre. La manera de aumentar esta hormona es no tomar la hormona tiroidea, que reemplaza lo que fue extirpado durante la operación -lo que produce el cuadro de hipotiroidismo- o recibir la inyección.

En este punto, la noticia de la enfermedad que padece Cristina de Kirchner, ha generado el escenario para que se escuchen demandas como las de la Asociación de Pacientes con Cáncer de Tiroides de la República Argentina. Esta agrupación reclama que las obras sociales y las prepagas cubran el 100% de la inyección de Thyrogen, que cuesta alrededor de u$s 1.800 y debe aplicarse cada vez que se reanuda la terapia de yodo. Actualmente, las obras sociales pagan de manera retroactiva el 70% del costo del medicamento, según lo indicado en la Resolución 310/04 que reglamentó el Programa Médico Obligatorio (PMO).

Además de la inyección de Thyrogen, los pacientes operados de cáncer de tiroides tienen que tomar de por vida la medicación T4, que provee al cuerpo las hormonas de la glándula que ha sido extirpada, y tiene en la Argentina un valor de $ 50.

Entre los efectos secundarios del tratamiento con yodo se incluye el hecho de que el cuerpo del paciente emitirá radiación por lo que, dependiendo de la dosis utilizada y el lugar de tratamiento, es posible que el paciente deba permanecer internado varios días,

incluso aislado. También se puede padecer molestia en el cuello, náuseas e irritación

estomacal, cambios en el gusto, inflamación de las glándulas salivales, sequedad bucal y dolor (aunque no es frecuente).

El procedimiento debe repetirse cada vez que, al realizar los escaneos médicos de rutina, se detecten restos de tiroides que deben ser eliminados. En el caso de Cristina de Kirchner, tanto la dosis como los tiempos del tratamiento con yodo dependerán de los resultados de la operación de hoy y cómo evolucione la Presidente en los próximos días.

Según la asociación cán- cer.org el cáncer de tiroides se presenta tres veces más en las mujeres que en los hombres y en general la mayoría de los casos se manifiestan entre los 40 y 50 años. En el caso de los hombres, los porcentajes son menores pero, al presentarse en edades más avanzadas (entre los 60 y 79 años), tienen menos posibilidades de sobrevida.

Entre las posibles causas hay una gran variedad de factores posibles: desde condiciones ambientales, como la influencia de radicación en una zona geográfica o la baja presencia de yodo, hasta los antecedentes familiares y el estilo de vida.

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