25 de marzo 2009 - 00:00

Cristina negoció con Londres queja por Malvinas en Chile

Gordon Brown
Gordon Brown
El Gobierno hablará en Chile sobre las islas Malvinas. Pero lo que diga y cuando lo diga fue consensuado con anterioridad con las autoridades británicas. Hace ya más de un mes, Shan Morgan, embajadora del Reino Unido, transmitió el pedido de Londres -a través de una nota del Foreign Office, recibida en la privada del canciller Jorge Taiana-, para una audiencia entre el primer ministro Gordon Brown y Cristina de Kirchner durante la Cumbre de Líderes Progresistas que tendrá lugar en Viña del Mar, Chile.
La comitiva argentina podrá volver con la satisfacción de haber «reiterado los históricos reclamos de soberanía» y haber hablado públicamente del tema, pero sabe que todo será simbólico. El viernes 27 de marzo en la noche, Brown y Cristina se verán por primera vez en la cena que ofrecerá Michelle Bachelet en el Palacio de Cerro Castillo.
Al día siguiente, durante la mañana, se realizará una mesa redonda en el Hotel Sheraton Miramar, lugar donde se concentrarán los debates. Allí está previsto el encuentro bilateral. Entre la batería de asuntos propuestos hay uno que sí puede cuajar, no representa una carga a Brown, más bien es un gesto humanitario: autorizar el vuelo para la inauguración del monumento en el cementerio de Darwin, Isla Soledad.
El cenotafio fue una iniciativa de la Comisión de Familiares de los Caídos en Malvinas para homenajear a todos los que perdieron la vida en el archipiélago. La construcción formó parte de las medidas de confianza de posguerra. Se erigió en abril de 2004 y nunca pudo ser inaugurado a pesar de que la travesía de los más de 400 familiares de quienes yacen en el camposanto de Darwin está enmarcada en la categoría de «viaje humanitario».
El documento invita a sostener un diálogo por fuera de la agenda del cónclave chileno, sin fijar tópicos, en diplomacia se interpreta como «agenda abierta».
Es el juego habitual que todos los líderes cumplen antes de una reunión a solas, se trata de evitar el salto sin red, en beneficio político de los participantes. Luego, la cuestión obligada para la Presidente será la situación de las islas Malvinas. ¿Lo es para Brown, quien tiene sobre sus espaldas lograr el triunfo político en la Cumbre del G-20, que sesionará en Londres justo en la efemérides de la invasión criolla a las islas? Con el impulso formal de la nota del Gobierno británico, las oficinas de la Cancillería encargadas de la negociación: Dirección Malvinas y Atlántico Sur, más el equipo del vicecanciller Victorio Tacceti, armaron una carpeta de temas posibles a ser tratados por la mandataria. Por otro lado, Taiana recibió «inputs» favorables al clima del encuentro de los dos mandatarios en Chile de boca del embajador en los Estados Unidos, Héctor Timerman. Agregó importaciones al panorama, la comunicación del gobierno Bachelet a Olivos acerca de la presencia segura de Brown en Chile. Claro que el más mínimo sobresalto económico o político en Gran Bretaña, cuya situación -según una calificadora de riesgo- es casi de default, bajaría del avión a Brown. Timerman ejerce la tarea de «sherpa» de las dos cumbres, palabra que identifica al funcionario adelantado por un gobierno, quien asume el desgaste previo de la temática a tratar en innumerables idas y venidas. «Jorge (Taiana), nos dan mucha entrada (los británicos) en las propuestas e iniciativas para la reforma del sistema financiero», se entusiasmó Timerman.
Ad referéndum del resultado de la conversación con Brown, la Presidente podría designar el nuevo embajador en Gran Bretaña, cargo vacante desde mediados de 2008 cuando Federico Mirré se retiró del cuerpo diplomático. Que la Argentina no haya cubierto hasta ahora la embajada es más un mensaje de protesta dirigido al frente interno que a molestar el protocolo diplomático del Reino Unido. Antes de la baja de Mirré, ciertos funcionarios británicos (uniformados de alto rango) dejaron de peregrinar al país, mensaje directo de la interrupción del diálogo político pero expresado en el tablero militar. Así, el primer lord del mar, Jonathon Band, jefe de la Royal Navy, suspendió la visita a sus pares de la Armada en 2007, nunca regresó y, más reciente, el titular de la Fuerza Aérea británica, general Glenn Torpy, eludió la Argentina de su periplo por Chile (12 y 13 de marzo), Brasil y Uruguay.
Señales
La embajadora Morgan, activa participante de la agenda de Brown con Kirchner, reúne señales del entorno político kirchnerista y de los análisis de sus colaboradores con el propósito de establecer si el encuentro en Viña del Mar será suficiente o la Casa Rosada redoblará la apuesta el 2 de abril en Londres. El Foreign Office confía en el estrecho margen de tiempo que tienen los líderes en la Cumbre del G-20 como para desarrollar una agenda separada: léase un acto relámpago con colocación de ofrenda floral en Belgrave Square, donde está el monumento a San Martín, contexto ideal para la reivindicación de la soberanía. Descuenta que los organismos de seguridad locales tomaron nota del alerta emitido por Scotland Yard acerca de la presencia de activistas antiglobalización del grupo G-20 Meltdown que «escracharán» a los asistentes a la cumbre londinense que encuentren en la calle.

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