11 de septiembre 2009 - 00:00

Cristina, otra vez, recargada

Después de semanas de trajes grises, Cristina de Kirchner volvió a vestir ropa colorida. También regresaron al look las carteras importadas y las joyas brillosas.
Después de semanas de trajes grises, Cristina de Kirchner volvió a vestir ropa colorida. También regresaron al look las carteras importadas y las joyas brillosas.
La crisis podrá golpear su gestión, pero no su guardarropas. Después de unas semanas de grises, Cristina de Kirchner retomó su estilo cargado de brillos y una paleta estridente: lunes, color mostaza; martes, rojo furioso; miércoles, azul francia, y jueves, rosa. Atrás quedó definitivamente el look poselectoral de trajecitos oscuros y aburridos.

Otra vez volvió a los tonos sorprendentes que la caracterizan desde que asumió, inclusive para visitar la zona afectada por el tornado en Misiones, a la que llegó con un pantalón de vestir y un trench azul. Estrenó una cartera de croco en tono cereza que combinó con un pañuelo de Hermès y sus ya conocidas botas de taco chino.

Nada que ver con el outfit despojado de glamour que vistió cuando fue a Zárate (en 2008, tras los incendios que generaron el humo que invadió el centro porteño) o este año en Tartagal, después del alud. En esas circunstancias sintonizó con pantalón y camisa de algodón y sin joyas. En cambio, el miércoles en Misiones hubo lugar para alhajas y para un ajuar meditado, finalmente arruinado por el barro del lugar que le ensució el calzado y las botamangas.

Seguramente, la llegada de la primavera la motiva y la inclina a usar modelitos en tonos vivos y alegres, aun cuando el contexto requiere menos sofisticación.

«Debería haber acompañado con su ropa el clima emocional que vive el pueblo misionero. Tendría que haber usado un calzado bajo y una vestimenta sin estridencias. El pañuelo y la cartera, tan llamativos, estaban demás», opinó el diseñador Abel Luppo.

Después de semanas de repetir conjuntos y accesorios, pareciera que Cristina de Kirchner se dio una vuelta por el shopping y regresaron los estrenos. El lunes, cuando viajó a La Rioja, exhibió todas prendas nuevas: tapado mostaza con bordado en azul, una blusa en animal print azul francia (poco apropiado para una mandataria, pero es el estampado que se viene esta temporada) y unas botinetas a tono de terciopelo y taco aguja, que de tan altas la obligaron a caminar lentamente y a paso firme. También el martes estrenó blusa y falda en rojo furioso, color que viene repitiendo y no le queda bien. El miércoles, un chaleco de hilo rosado.

También volvió a los bolsos y carteras llamativos, como la color mostaza de Luis Vuitton que llevó después de meses de haberla olvidado en el placard.

Sin embargo, para el modisto la Presidente sigue sin encontrar un estilo que la favorezca.

«Sigue sin estar bien asesorada. No es coherente ni en la elección de su vestuario ni en la de sus accesorios. Las telas brillosas y las carteras con hologramas no son acordes con una presidente», explicó Luppo. «Confunde estilo con capricho. Aplica en su look la misma impronta que en su Gobierno: esto es lo que yo quiero y al que no le guste que se la banque. Por eso tiene tantos errores en su vestimenta», agregó.

Se renovó también el alhajero con un extravagante broche de plata con brillantes incrustados que se puso ayer. No era tan incorrecto, salvo porque lo llevó en el centro del escote, lo que hizo que muchos lo confundieran con una enorme gargantilla, porque este tipo de detalle se lleva hacia un costado, a la altura del corazón.

Pese a que Cristina de Kirchner se esfuerza por mostrarse a la moda, para el diseñador, el nuevo ajuar presidencial nada tiene que ver con las últimas tendencias.

«De las pasarelas Cristina no absorbe nada. Si bien no tiene que estar pendiente de la moda, podría mirar un poco más las novedades si quiere lograr una buena imagen», concluyó el modisto.

El cambio de estación es una buena excusa para que Cristina de Kirchner se anime definitivamente a mejorar su imagen. Es la oportunidad ideal para crear un nuevo estilo con esa ropa colorida que tanto le gusta y que se usa esta temporada. Pero para alejarse de los desaciertos que la caracterizaron en el invierno y no incurrir en viejos excesos deberá estar más atenta a los detalles que no la favorecen y no perder de vista los protocolos. Quizá lo que necesite sea algunos cambios de guardarropas, pero también nuevos consejeros. De todos modos, tendrá tiempo para decidir qué hacer con su look porque después de todo la primavera recién comienza.

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