• Clausura versión de adelantamiento. • Partido se encajona (al menos) hasta diciembre
Cristina de Kirchner, Sergio Massa, Daniel Scioli, Daniel Scioli
Refugiada en Santa Cruz, inaccesible para cualquier otro susurrante que no sea su hijo Máximo, Cristina de Kirchner fijó la hoja de ruta del año electoral: clausuró la opción de adelantar la fecha de votación y, de rebote, durmió la interna peronista hasta fin de año.
Antes de regresar a Olivos, donde terminará de desmalezar el discurso que dará el viernes en el Congreso, la Presidente resolvió dos expedientes electorales que estaban en suspenso, y que son esenciales para un año político que amaneció -y promete seguir- frenético.
En un movimiento fulminó dos interrogantes. Uno lo agitó la oposición al alertar sobre la posibilidad de un adelantamiento de las elecciones como ocurrió en 2009; el otro rondó puertas adentro del peronismo y refirió a cuándo elegir las nuevas cúpulas del PJ.
La publicación del cronograma electoral que ratifica las primarias para el 11 de agosto y las generales para el 27 de octubre define los mojones para los acuerdos políticos. El 12 de junio se deberán anotar alianzas y 10 días después anotar las listas.
Es la última frontera para el juego de ambiguedades en el que se ampara Sergio Massa, el plazo para que Mauricio Macri y Francisco De Narvaez, cada vez más cerca, cristalicen su re-unión, y para que la UCR subsane su dilema capital: aliarse al FAP o engordar un pacto filomacrista.
La fecha es particularmente simbólica para Daniel Scioli. Diezmado de recursos, el gobernador tendrá que pagar en esos días de junio el medio aguinaldo, desembolso que hoy no tiene garantizado si no aparece en el mientras tanto algún tipo de asistencia nacional.
Respecto del peronismo, la Presidente autorizó la convocatoria al Consejo del PJ Nacional para mañana a las 19, presidido por Scioli y secundado por el chaqueño Jorge Capitanich, para postergar la interna partidaria para fin de año, después de las generales.
Las dos disposiciones trascendieron antes de que la Presidente enfrente, el próximo viernes al mediodía, la Asamblea Legislativa. Al margen de lo formal, las resoluciones tienen impactos laterales:
La decisión de postergar la elección de jefe del PJ nacional -que arrastrará al bonaerense y al porteño, que ataron sus turnos al del partido matriz- consolida la postura que Cristina mantuvo hasta ahora: no ponerse en persona al frente del PJ pero tampoco allanar la entronización de otro dirigente del dispositivo K. La cúpula peronista se reunirá en la sede de la calle Matheu, con una ristra amplia de gobernadores presentes, para poner como nueva fecha un domingo de diciembre -posiblemente el 15- y, de paso, difundir un documento de respaldo al Gobierno nacional y los provinciales.
Para Scioli, aunque sólo sea protocolo, puede cotizar como oro. Buena parte del PJ bonaerense, nucleado en el grupo Santa Teresita, se amontonó para cascotearlo y la cita de mañana se le presenta como la oportunidad para desempolvar el antecedente de que en 2008 Néstor Kirchner lo eligió a dedo para que sea su segundo en el partido. La foto, además, le servirá para ratificar su alineamiento con el Gobierno, una de las materias primas de su postura de victimización cuando el kirchnerismo se dedica a castigarlo. Sobre todo porque, unas horas antes, Unidos y Organizados se reunirá en el conurbano sur, sin presencia sciolista. La música del azar.
Aunque sea por un rato, un mínimo instante, también los gobernadores recuperarán el protagonismo que alguna vez les prometió Kirchner cuando se puso al frente del partido en mayo de 2008. Es la forma, simulada, de trascendencia poco -y nada- habitual en público pero que se volvió bastante frecuente en privado en las últimas semanas. Lo hizo días atrás Amado Boudou en Salta durante la celebración de la batalla contra los realistas, en charlas con mandatarios y dirigentes luego del acto en la residencia de Juan Manuel Urtubey. Hablaron de esquemas futuros, del rol que les espera a los jefes territoriales desde 2014 y reprocharon el "apuro" de Scioli por salir a plantear 2015 pero, sobre todo, por meter la discusión de la Coparticipación.
La definición del calendario electoral, aunque es un formalismo porque replica lo que indica la Ley de Primarias, suprime el rumor del adelantamiento -ya no hay tiempo para hacerlo, en caso de que quisiera modificarse la ley como en 2009- establece la fecha límite para los vaivenes, sobre todo en el PJ bonaerense y, en particular, de Massa que construye para ser candidato pero que se reservará esa decisión para el último momento previo diagnóstico del momento: la situación de Cristina, las vías de diálogo o no con la Casa Rosada, el posicionamiento de Scioli.
Aunque la medianoche del 22 de junio se anotan las listas para las PASO, hay una fecha previa que puede ser determinante para saber si Massa puede, o no, terminar enlazado al menos lateralmente al kirchnerismo. El 12 de junio se anotan alianzas y "adhesiones" con lo cual ese día el tigrense habrá definido el primer interrogante: si jugará junto al Gobierno -si se suma al FPV o adhiere al mismo- o si lo hace en contra -si solo anota su partido-. El mismo plazo corre, por caso, para Macri y De Narvaez, que en la pública no se hablan pero permiten que sus delegados negocien en silencio la posibilidad de un acuerdo.
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