9 de noviembre 2010 - 00:00

Cristina quiere que el partido siga de luto

Daniel Scioli
Daniel Scioli
La delegación en Daniel Scioli de la presidencia del PJ nacional, tras la muerte de Néstor Kirchner, puede durar un largo tiempo. Eso, al menos, es lo que quiere -y así lo transmitió- Cristina de Kirchner.

La Presidente, que ayer emprendió una gira por el exterior, avisó que prefiere que el partido se mantenga en estado de duelo, sin actividad, por lo menos hasta principios del año próximo, por lo que deberá incumplir, como mínimo, una disposición: realizar el congreso ordinario anual.

Ese encuentro, fijado por carta orgánica, debería realizarse antes del 31 de diciembre. Sin embargo, la decisión que emanó de la Casa Rosada en estos días invita a olvidar, por un tiempo, esos requisitos y dejar para otro momento la convocatoria a un congreso.

De hecho, antes de la elección de octubre próximo, y de las primarias de agosto, esa asamblea del PJ deberá, necesariamente, reunirse para cumplir con un procedimiento habitual: delegar en el Consejo del partido la realización de alianzas electorales.

Por lo pronto, el mandato de la Presidente -que rechazó, además, la sugerencia de asumir la jefatura del PJ en lugar de su marido- es que el partido se mantenga, durante los próximos meses, en estado catatónico.

Sabe Cristina de Kirchner que activar esa mesa podría desatar tempestades porque serviría como excusa para que los caciques del PJ comiencen a reunirse públicamente y a interactuar entre sí, de manera organizada, generando un nuevo polo de influencia respecto del Gobierno.

Hubo, de hecho, contactos entre algunos mandatarios para sondear si estaban dadas las condiciones para producir un encuentro de gobernadores. Se concluyó que, en principio, cualquier movimiento que no cuente explícitamente con el guiño de la Casa Rosada podría ser tildado de «conspiración».

Por lo pronto, después del mensaje de alineamiento que Daniel Scioli llevó a Casa Rosada -luego de reunir a casi 100 intendentes en La Plata-, el frente orgánico estaría ordenado: el bonaerense quedó, ante el fallecimiento de Kirchner, a cargo del partido.

El gobernador ha dicho en público, y avisó con más intensidad en privado, que su decisión es de respaldo explícito y sin matices al Gobierno. Frente a eso, parece desactivado -siquiera por ahora- el frente partidario porque Scioli no tiene pautado convocar ninguna reunión.

Lo formal, en tanto, quedará en manos de los apoderados que deberán, más adelante, explicar por qué, a lo largo de 2010 -aunque tienen, todavía, plazo hasta el 31 de diciembre-, no se reunió al congreso partidario. No será la primera ni la última vez que ocurra.

Más adelante, sin Néstor Kirchner operando desde Olivos, la mesa del PJ puede volverse un lugar clave porque desde allí se cerrarán las alianzas y pasará la aprobación de los candidatos para las listas de legisladores nacionales de todas las provincias. Obvio, también, las posibles alianzas para la fórmula presidencial.

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