30 de octubre 2013 - 00:34

Cristina relajó reposo para festejo que esperó 4 años

• Zannini, en el centro. El efecto postelección. El pronóstico de Mariotto

Militantes K se reunieron anoche frente al Congreso para celebrar el fallo de la Corte: habló Martín Sabbatella. En Casa Rosada, varios ministros aparecieron en un acto encabezado por el vice Amado Boudou.
Militantes K se reunieron anoche frente al Congreso para celebrar el fallo de la Corte: habló Martín Sabbatella. En Casa Rosada, varios ministros aparecieron en un acto encabezado por el vice Amado Boudou.
"El fallo va a salir después que perdamos las elecciones y la Corte va a fallar a favor de un Gobierno derrotado". Gabriel Mariotto lanzó la frase como una letanía, una invocación mística. Diez días atrás, el kirchnerismo había caído en las PASO y soplaban malos augurios sobre un golpe cortesano a la ley de medios.

Era mitad del agosto último. Quienes en la residencia del vice en La Plata escucharon el pronóstico del primer mandamás del AFSCA y pivot K en el diseño y la redacción de la norma se limitaron a subrayar con ojalás sus palabras.

La derrota del 27-O era, por entonces, previsible. El dictámen de la Corte Suprema sobre la ley de medios se adivinaba, en esas horas, inminente y bestial para el Gobierno. Mariotto, enancado al deseo, se explayó ante sus íntimos sobre el criterio de oportunidad política del tribunal presidido por Ricardo Lorenzetti.

"¿Qué mejor momento, después de que perdamos la elección para mostrar independencia?" interrogó a la mesa. Puro deseo, olfato o información, el tiempo validó su anuncio.

En Casa Rosada, ayer, la euforia se masificó a media mañana. Carlos Zannini fue el primero en saberlo y, dicen en Barcarce 50, el encargado de trasmitir la novedad a Cristina de Kirchner, instalada en Olivos.

El festejo K relajó el reposo de la Presidente. Ayer habló, al menos, con Zannini y el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, que viralizó la noticia y autorizó un acto frente al Congreso. Hace días volvió a hablar con funcionarios pero ayer celebró un instante que esperó durante 4 años.

Ingeniería

En torno del secretario de Legal y Técnica orbitan todas las versiones. Que fue el nexo con la Corte, que sabía hacía semanas del fallo a favor y que fue, allá lejos y hace tiempo, el ingeniero de un largo proceso que implicó anudar varias derrotas para acolchonar un triunfo: un laberinto que va de la frustrada reforma judicial a la entrega, como putching ball, del gobernador Gerardo Zamora a quien la Corte le truncó la semana pasada su re-reelección en Santiago del Estero.

El relato invoca un algorimo político tan complejo y exacto que Zannini, de ser su autor, podría rankear para el Nobel de Matemáticas del poder. Fue la Corte, así y todo, la que esperó el momento, sabedora como todo mortal, que el domingo último la Casa Rosada sufriría un revés en las urnas, derrota que tiene como consuelo el salvavidas -para algunos literal- que supone retener las mayorías en el Congreso.

La magia de Lorenzetti, aquel abogado santafesino y de academia que Horacio Rosatti le recomendó a los Kirchner, fue surfear: acumuló firmas negativas para el Gobierno en este tiempo con lo que despejó las interpretaciones de favoritismo con Olivos en el fallo que declaró constitucional la ley de medios. Lo insinuó en agosto cuando desacomodó a los abogados del grupo Clarín durante la audiencia de partes y amicus curiae.

Centralidades

Para el Gobierno, tras la adversidad del 27-O, el fallo arrincona a Clarín pero le da un respiro a su coyuntura porque cambia la centralidad política. La elección, todavía caliente y feroz, dejó en un pestañéo de ser el imán de todo.

Al margen de la hipótesis que designa a Zannini como el gran titiritero, parte del Gobierno se conformó con decodificar las alertas mediáticas. Según la visión K, el martilleo de los editoriales sobre la supuesta presión del Gobierno contra la Corte fueron indicios de incomodidad de Clarín que los indujeron, sin certezas, a entrever un fallo adverso al grupo.

Ayer, ya conocido, se celebró pero también se maniobró para administrar las ansiedades. La movilización K se orientó al Congreso para correrla de Plaza de Mayo. Se cuidaron, además, de no minar de funcionarios nacionales el escenario festejante: del gabinete solo asistió Agustín Rossi, más por haber sido jefe del bloque K cuando se aprobó la ley que por ser ahora inquilino del Edificio Libertador.

En paralelo, se moderó la efervescencia verbal de Amado Boudou que apareció en Casa Rosada escoltado por su novia Agustina Kampfer para encabezar un acto. El vice no se privó, así y todo, de hablar de un intento de sectores mediáticos concentrados para "condicionar" al Gobierno.

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