17 de diciembre 2012 - 00:00

Cristina-Scioli-Massa, tres escenas del mismo peronismo

Julián Domínguez, Daniel Scioli, Cristina Álvarez Rodríguez y José María Díaz Bancalari, entre otros, en la mesa «grande» del PJ bonaerense.
Julián Domínguez, Daniel Scioli, Cristina Álvarez Rodríguez y José María Díaz Bancalari, entre otros, en la mesa «grande» del PJ bonaerense.
En tres turnos, el PJ bajó la persiana de 2012. Un pacto de caballeros -y damas- que adormeció los entreveros cruzados entre los tres protagonistas que aparecen en el ring del dispositivo K: Cristina de Kirchner, Daniel Scioli y Sergio Massa.

En frenéticas 72 horas, el cristinismo, el gobernador y el alcalde de Tigre jugaron, con su estilo, las cartas. La Presidente despabiló al PJ bonaerense, Scioli se aventuró a un acto masivo y Massa desplegó un show instalación. Tres escenas diferentes pero del mismo peronismo.

Nada fue inocuo. Detrás de los tres movimientos hubo aprietes, portazos y acechanzas. La secuela, a cinco meses de la primera escala del calendario electoral -en mayo se anotan frentes- mezquinó certezas, aportó indicios y consolidó interrogantes. Veamos: 

  • Cristina de Kirchner desechó la propuesta, alimentada por el ala más ultra de Unidos y Organizados que sopla al oído de Carlos «Chino» Zannini, de desarticular al PJ. Sobre la hora ordenó a La Cámpora y sus mastines bonaerenses, Florencio Randazzo y Julián Domínguez, fiscalizar la «normalización» del partido: reunir el Consejo, el Congreso y fijar cronograma electoral para evitar la acefalía y la posible caída de la personería, o al menos la judicialización, del PJ de Buenos Aires. 

  • En paralelo habilitó, aunque no promovió, el protagonismo de Amado Boudou en el partido. El vice es congresal por Mar del Plata, pero por segundo viernes consecutivo se movió, osado, por la cumbre del peronismo con despliegue de delegado presidencial, protagonismo que incomodó a muchos. Para sembrar tempestades, en Tres de Febrero decían que la ausencia de Randazzo era consecuencia del alarde de vice pero a esa hora el ministro estaba reunido con Cristina en Olivos, mientras su gente estaba en el Congreso. 

  • No fue el único ausente. Sergio Massa también faltó pero, además, ordenó que no concurran sus congresales. El alcalde de Tigre no desespera por fotos partidarias cuando puede tener 48 horas de prime time junto a Roger Federer. Pero el verdadero motivo del faltazo fue la silbatina que el neocamporismo le dedicó durante el acto en Benavídez por la Televisión Digital, delante de la Presidente. No es la primera vez: ocurrió, meses atrás, durante un acto de Pro.Crear en el museo del Bicentenario. 

  • La secuencia de apariciones tuvo su particularidad. En Benavídez estuvieron Cristina de Kirchner, Scioli y Massa; en el Congreso del PJ, el gobernador, Boudou, el camporismo y el PJ de los intendentes; y en La Plata, donde no hubo un átomo de kirchnerismo explícito, el gobernador logró sentar, aunque no le aportaron muchedumbre, a unos 30 caciques en el vip del Estadio Unico: además de los emblemáticos Hugo Curto (Tres de Febrero), Alberto Descalzo (Ituzaingó) y Julio Pe(Varela) estuvieron

    Fernando Espinoza de La Matanza, Martín Insaurralde de Lomas, los dos alcaldes de mayor acceso a Olivos en estos tiempos, razón por la cual Julio De Vido esponsorea el «romance» tinnelliano del intendente de Lomas con la actriz Florencia Peña. 

  • La atropellada de Scioli, con su acto en La Plata, se convirtió en un modesto cierre del año, con menos concurrencia de la esperada y quejas, en voz baja, de «boicot» para impedir que se sume más gente. No por el encuentro de salón de la Corriente de la Militancia sino por teóricas intervenciones para «bajar» colectivos y asistentes. El método Scioli de mezclar, sin pudor, lo popular con la política, de un microcrédito a Julio Iglesias, se topó con el imponderable de una masividad esquiva. El gobernador pretendió, a su modo, encontrar un punto intermedio entre el show televisivo de Massa y el buró partidocrático de Tres de Febrero, y se desayunó con que las cruzas no siempre funcionan. 

  • Así y todo, aplicado, Scioli anudó dos discursos pro Cristina de Kirchner, con módicas diferenciaciones, en 24 horas. En el Congreso del PJ, donde aplaudió la diatriba de Espinoza para que el peronismo se fusione en el Frente para la Victoria y reconozca la conducción de la Presidente, y luego en su acto en La Plata donde agradeció el «permanente respaldo» del Gobierno nacional a la gestión de la provincia lo que, al menos en el ítem financiero, puede traducirse como una ironía. 

  • La única certeza que dejó la secuela es que la Presidente se preocupó por retener el PJ, mientras Scioli dio otro indicio de que mantiene como primera opción su alianza con la Casa Rosada aunque eso puede, con los meses, mutar. El interrogante es Massa, que se despega de los K con el mismo ímpetu que la tropa K lo cuestiona, y sabe que -lo revelan las encuestas- su irrupción en la grilla de candidatos desordena todas las variables.
  • Dejá tu comentario