7 de mayo 2013 - 00:49

Cristina sobrevuela Córdoba, otro karma electoral de los K

Acto en FIAT de Villa María. Candidata silvestre y armado sin libreto. El club de los excluidos

Cristina de Kirchner y José Manuel de la Sota, alguna vez juntos, hoy enfrentados y sin verse cara a cara.
Cristina de Kirchner y José Manuel de la Sota, alguna vez juntos, hoy enfrentados y sin verse cara a cara.
El 8,6% de 2009 se posa amenazante sobre el pronóstico electoral del kirchnerismo cordobés. Con una candidata bien vista pero silvestre, el manejo vertical de La Cámpora y un scrum de figuras con escaso volumen que barrió al peronismo territorial, la oferta K en el tercer territorio con más votos -después de Buenos Aires y Capital- constituye un karma electoral para Cristina de Kirchner.

A ese dominio, que hace una semana gestó una foto de unidad anti-K con José Manuel de la Sota, Hugo Moyano, Roberto Lavagna y Francisco de Narváez, llegará hoy la Presidente para un acto de la fábrica FIAT al que no concurrirá el gobernador, y que tibiamente es esperado por la tropa K como una visita para empezar a ordenar el esquema del FpV a 40 días del cierre de listas.

El humor cordobés aplica para el diagnóstico electoral. "En Córdoba el kirchnerismo es un hotel 2 estrellas: cuarto calentito". Refiere a que el FpV rankea detrás lejos del "cordobesismo" de De la Sota que promueve a Juan Schiaretti, el juecismo que iría con Carlos Rossi, a la UCR donde pide pista Oscar Aguad y hasta del macrismo que tiene a Héctor Baldassi como candidato con alta imagen.

La única certeza en la galaxia K cordobesa es que Carolina Scotto, exdecana de la Univerisdad de Córdoba y fallida candidata a vice de De la Sota en 2011, será la cabeza de boleta del FpV. Con Scotto, Cristina de Kirchner tendría hoy el gesto de simbólica bendición, delante de Eduardo Accastello, alcalde de Villa María que supo ser el "ordenador" del kirchnerismo en la provincia.

Ahora el mando está en manos de La Cámpora, a cargo de Gabriela Estévez, jefa de la ANSES en la provincia, cargo en que reemplazó a Martín Fresneda, actual secretario de Derechos Humanos nacional. En el olimpo kirchnerista ese dúo cohabita con el diputado Fabián "Pipi" Francioni mientras que dirigentes como Alberto Cantero y los legisladores Daniel Giacomino, Carmen Nebreda y Nora Bedano reportan, obedientes, al secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini.

Es el "grupo FADEA", por el lugar -la Fábrica Argentina de Aviones- donde se reunieron el Día del Trabajador para competir con el acto de De la Sota. Perdieron, numérica y políticamente, la pulseada.

"Con todos adentro, en 2009 sacamos el 8,6%. Ahora que están expulsando a los peronistas ¿cuánto creen que van a sacar?" planteó un K cordobés que advierte sobre la falta de conducción desde Balcarce 50 que aportó una sola novedad: Julio De Vido fue desplazado como enlace con los intendentes para concentrar el manejo en Zannini.

La centralidad en La Cámpora tuvo, como en otros distritos, un efecto sobre el peronismo clásico: sectores como el de Olga Riutort, el espacio de Diego Hack, el grupo de Ricardo Moreno -ex CNC- y hasta Ricardo Jaime, entre otros, aparecen desplazados por el neocamporismo.

El alerta tiene que ver con la elección en Córdoba capital, que concentra el 50% del padrón provincial y donde, además del peso de De la Sota, mantienen su fortaleza Juez y la UCR que tiene el Gobierno local, a través de Ramón Mestre.

Otro actor que aparece en escena es Santiago Montoya, cordobés que opera para Daniel Scioli, que camina la provincia, se reúne con intendentes y plantea, "a lo Scioli", sin confrontar con nadie, la idea de potenciar el espacio del peronismo mediante la apertura de la competencia en las primarias de agosto con presencia de varios sectores, además, de los ultra-K, como de Riutort, que mantiene su vigencia en Córdoba capital, Acastello y, entre otros, el intendente de San Francisco, Martín Llaryola.

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