6 de julio 2009 - 00:00

Cristina viajó a El Salvador, sin misión

El presidente depuesto Manuel Zelaya, tras la reunión que mantuvo con Cristina de Kirchner y Rafael Correa en la residencia del embajador de Ecuador en Washington.
El presidente depuesto Manuel Zelaya, tras la reunión que mantuvo con Cristina de Kirchner y Rafael Correa en la residencia del embajador de Ecuador en Washington.
Washington - La misión de presidentes latinoamericanos en apoyo al hondureño Manuel Zelaya, que integra Cristina de Kirchner, debió seguir los acontecimientos desde El Salvador, ante el peligro que implicaba su eventual aterrizaje conjunto en Tegucigalpa.

La Presidente puso el Tango 01 a disposición de sus pares Fernando Lugo de Paraguay y Rafael Correa de Ecuador, y del titular de la OEA, José Miguel Insulza. Juntos se trasladaron por la tarde desde Wa-shington hasta la ciudad de El Salvador, y todo indica que ése sería el último punto de la gira relámpago de la Presidente, habida cuenta de que Zelaya vio bloqueado su regreso a Honduras. Estaba previsto que, en caso de que le cerraran el aeropuerto de Tegucigalpa, el mandatario depuesto se uniría a sus colegas en El Salvador, pero optó pasar primero por Managua, entrevistarse con Daniel Ortega, y al cierre de esta edición de aprestaba a viajar a la capital salvadoreña.

Antes de partir de Washington, Correa había declarado: «Estaremos en El Salvador. Si el señor Zelaya logra aterrizar en Honduras y considera oportuno que vayamos, iremos». No fue el caso.

Cristina de Kirchner se había alojado en el Park Hyatt de la capital norteamericana, y allí actuaron como anfitriones el canciller Jorge Taiana y el embajador en Washington, Héctor Timerman, que ya venían trajinando la crisis de Honduras desde hacía días. La presidente argentina participó de la sesión de la OEA que a las 2 de la mañana de ayer resolvió la suspensión de Honduras como miembro del cuerpo, en aplicación de la Carta Democrática. Ese encuentro en pleno feriado estadounidense terminó con cierto desánimo y no hubo espacio para cenas posteriores, en una ciudad que no es Nueva York para comidas a toda hora. Los cancilleres y mandatarios presentes recibieron el sábado el parte del chileno Insulza, quien había sido destratado el día anterior en Tegucigalpa. Con la posición irreductible de los golpistas, el vuelo de cuatro mandatarios a Tegucigalpa en un mismo avión se tornaba altamente riesgoso y desaconsejable, como, por otra parte, era previsible desde un comienzo.

Antes de partir a El Salvador, Cristina ratificó en Washington el propósito de su periplo: «Todos queremos lograr la pacificación, que no haya ningún gesto de violencia y que la vigencia de los derechos civiles retorne a Honduras».

La mandataria afirmó que «el protagonista fundamental de este proceso es el retorno del multilateralismo como instrumento más apropiado para definir grados de conflictividad regional y resolverlos en ese marco multilateral», y guardó silencio sobre otros mandatarios que se abstuvieron de viajar a Wa-shington.

«Está demostrado, nada es eterno y definitivo, no lo es la democracia, que se reconstruye y respeta todos los días», agregó Cristina, que estaba acompañada por el canciller Taiana y el ministro de Justicia, Aníbal Fernández.

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