10 de agosto 2009 - 00:00

Cristina y Giorgi, al rojo vivo para acaparar miradas

El lunes pasado, las dos intentaron llamar la atención del público vistiendo de rojo, un color que no las favorece, aunque les garantiza no pasar inadvertidas.
El lunes pasado, las dos intentaron llamar la atención del público vistiendo de rojo, un color que no las favorece, aunque les garantiza no pasar inadvertidas.
Ellas no lo dicen pero compiten por las miradas ajenas. A Cristina de Kirchner y a Débora Giorgi les gusta llamar la atención con sus looks, siempre meditados aunque no siempre bien logrados. Esa tendencia las traicionó el lunes pasado cuando aparecieron en escena las dos vestidas de rojo. Y pese a que no coincidieron en el mismo lugar -por suerte para ellas, porque a toda mujer pone incómoda y fastidiosa encontrar a otra vestida igual o parecido-, se mostraron en público con pocas horas de diferencia con el mismo color.

El tono, que desde la revolución francesa identifica a los revolucionarios y los izquierdistas, no es para cualquier ocasión. Las damas rompieron el protocolo de sobriedad y se entregaron al color de la pasión que los especialistas sólo recomiendan para salidas nocturnas.

Giorgi y de Kirchner saben que es difícil quitar la vista de un outfit colorado. Poco tiene que ver ese despliegue en una reunión con gobernadores de San Juan y Jujuy -ocasión en la que lo vistió la Presidente- o en un acto para anunciar medidas para mejorar el comercio y reducir la evasión -donde lo llevó la ministra de Producción-.

Desfiles

Se entiende en las vedettes o sex symbols que apelan a este recurso para llamar la atención de la platea masculina, pero no en actos de gobierno donde se exige formalidad y prudencia.

Seguramente, ambas que tanto se interesan por las nuevas tendencias, escucharon el rojo, que años atrás puso de moda en alta costura la firma Valentino, fue uno de los más desfilados en las pasarelas de la última temporada otoño-invierno de la mano de DKNY, Oscar de la Renta y Carolina Herrera y por eso lo hayan elegido.

O quizás se inspiraron en la primera dama estadounidense Michelle Obama, quien suele elegir prendas en tonos estridentes y su look es aplaudido por los críticos más prestigiosos del mundo fashion.

Pero aunque no lo admita la esposa del presidente de Estados Unidos tiene asesores que le aconsejan qué colores le quedan mejor con su piel de ébano y por eso se entrega a los más subidos, como el rojo rabioso.

Distinto es el caso de las argentinas. Si su intención al vestir de ese color era remarcar su condición femenina, deberían haber apelado a los tonos que mejor combinan con sus rasgos.

Tanto Cristina de Kirchner como Débora Giorgi tienen piel con base aceitunada, ojos café oscuros y cabello en la gama de los castaños, por eso las favorecen el blanco, negro, gris, borgoña, la paleta de los azules y los cristalinos como el rosa y lila muy pálidos.

Para colmo, en el caso de la Presidente el rojo rabioso resalta aún más el cobrizo de su cabello, restándole elegancia y glamour a su imagen.

Giorgi no se quedó atrás y se puso un saquito de hilo con un solo botón redondo en el escote, como esos que usan las quinceañeras rojo rabioso. Desde que asumió como ministra de Producción abandonó viejos vicios (ya no usa los pantalones extremadamente ajustados que la obligaban a elegir sacos largos para cubrir los muslos o esas minifaldas que dejaban al descubierto más de lo aconsejable), pero insiste en resaltar su agraciada figura -para aquellos a los que les gustan las flacas- vistiendo como una adolescente.

Incluso, en el último tiempo agregó una nueva obsesión: la bijouterie, a cambio de abandonos, hace unos meses, los pañuelos siempre atados al cuello con poca elegancia. Pero Giorgi se atolondra a la hora de elegir las joyas y olvida combinarlas con la ropa. Prefiere collares tan grandes y voluminosos que le acortan el talle de su esbelto cuello y le dan aspecto de «cuello de tortuga». Y como si no le alcanzara con semejante accesorio, agrega aros también en tamaño extralarge. El resultado está a la vista: desprolijo. Y si hubiera que evaluar con un semáforo el estilo de ambas el color sería ese mismo rojo, que las deslumbra una advertencia para el ajuar.

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