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Críticas al Gobierno en marcha moderada contra inseguridad
Los líderes religiosos Emir Jandic, Guillermo Marcó y Sergio Bergman fueron invitados a hablar en la marcha contra la inseguridad, en Plaza de Mayo.
La convocatoria estuvo atravesada de quejas y conflictos, Desde el punto de partida, según aseguró uno de los organizadores, ya que fue muy difícil que se pusieran de acuerdo las más de 70 organizaciones que convocaron a la marcha. Sobre todo en las consignas propuestas por los distintos representantes, que variaban desde pedir la pena de muerte hasta negar todo tipo de pronunciamiento político. Tensiones que se llevaron a la plaza, según se pudo ver al comienzo del acto, cuando empezaron a cruzarse distintos grupos por cuestiones de consignas y espacios.
A esto se sumó un hombre que empezó a pedir a los gritos que hablara «el pastor» (ausente porque, según afirmaron los organizadores, los mismos protestantes no lograron ponerse de acuerdo en quién los representaría). Según denunciaron los coordinadores, ese hombre había sido «enviado por Cristina»; otros aseguraron que pertenecía a la Asociación de Pilotos Motonáuticos. En el ínterin, la plaza se iba llenando lentamente (al principio había pocas personas, índice de que muchas venían de sus trabajos), junto con los personajes típicos de toda marcha, que se digna en ser marcha: el panchero, el cocacolero, el vendedor de banderas, a quienes se sumó uno nuevo y tétrico: el vendedor de velas y globos negros. La organización, que esperaba unas 50 mil personas, repartió carteles con la frase «basta de inseguridad», pero se notaba que la mayoría de los asistentes había ido por su cuenta y estaba ahí para manifestar su enojo con el tema (y en especial con el Gobierno).
Detrás del escenario adonde subieron únicamente los tres líderes religiosos que hablaron, se instaló una mezcla extraña de famosos mediáticos (Carolina Baldini, Adrián «Facha» Martel), víctimas y familiares de la inseguridad y bastantes políticos camuflados (no estaban invitados y se anunció que se pediría que se retiraran si aparecían), como Jorge Enríquez, Martín Borrelli (ex legisladores) y Eugenio Burzaco del PRO, Mariano Pinedo (dirigente de la agrupación Pampa Sur), Mirta Pérez (ex diputada del espacio de Alberto Pierri), Miguel Saredi (ex diputado peronista, actualmente del PRO) y Marcelo Meis (lopezmurphista cercano a la Coalición Cívica). También estuvo presente Néstor Perl, ex gobernador de Chubut peronista y esposo de Constanza Guglielmini (presidente de la ONG Mejor Seguridad, asociación que se hizo cargo de la mayor parte de la organización y de los gastos). El único político no camuflado fue Nito Artaza, en primera fila (no se sabe aún si en su condición de dirigente o cómico). Además se acercaron al escenario Juan Carlos Blumberg y Marcelo Bragañolo (aunque algo distantes, «afuera del corralito», como señalaron los organizadores).
Más allá de los problemas de organización (los promotores se quejaron por la falta de policías, ya que en un momento habían temido un desborde, así como señalaron que habían tenido muy pocos recursos para armar el acto), el aire que ayer se respiraba en la plaza era de mucha bronca e incluso violencia contenida. No sólo porque se escuchaban o leían frases como «nos matan a todos por $ 2», «convocamos al pueblo, no a los políticos», «no matan a todos, a los que no tenemos autos blindados», sino porque los silbidos y gritos aturdían cada vez Bergman mencionaba al Gobierno. El resultado de años de un discurso oficial que llamaba a la inseguridad una «sensación».


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