27 de enero 2016 - 00:00

CTA: otros que exploran la unidad

 La detención de Milagro Sala en Jujuy le dio velocidad a un proceso hasta ahora silencioso y que promete exhibir resultados en el corto plazo: la posible reunificación de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), fracturada en dos desde 2010. Entre el lunes y ayer estuvieron en la provincia norteña el docente Hugo Yasky, líder de la CTA de los Trabajadores, y el estatal Pablo Micheli, de la versión Autónoma, quien admitió que es posible el llamado a un paro conjunto para reclamar por la liberación de Sala y en contra de la criminalización de la protesta social.

Las negociaciones y los gestos se multiplican, en rigor, entre dos dirigentes que no tienen las jefaturas de sus gremios y que perdieron peso específico en la estructura interna de sus centrales: ni Yasky lidera la confederación docente Ctera ni Micheli la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), en donde perdió hasta la nómina que auspiciaba para la seccional porteña. Sin embargo, por debajo existen contactos permanentes entre los dirigentes de mayor peso de ambas versiones de la central que nació en los 90 como respuesta a la burocracia y el acuerdismo expresados por la CGT.

La CTA, que supo jactarse de contar con dos millones de afiliados (buena parte de ellos proviene de organizaciones sociales, de piqueteros y cooperativas de trabajo) se rompió en 2010, cuando no hubo acuerdo por una lista de unidad entre Yasky y la línea estatal, que entonces encabezaba Víctor De Gennaro y expresaba Micheli como candidato. El quiebre quedó oficializado en 2014, cuando el entonces ministro de Trabajo, Carlos Tomada, habilitó una salida salomónica al inscribir por separado las dos centrales.

La Ley de Asociaciones Sindicales, que en la Argentina no permite la coexistencia de dos sindicatos en la misma actividad, tampoco prevé la constitución de centrales alternativas, como es el caso de la CTA en cualquiera de sus versiones. Sin embargo, la necesidad de Néstor Kirchner de introducir una cuña en el poderío sindical peronista facilitó que la CTA obtuviera (por invitación de CGT) asientos en el Consejo del Salario y otros espacios de reconocimiento parcial. Esos beneficios continuaron hasta que Cristina de Kirchner le dio la espalda a la línea De Gennaro-Micheli y optó por darle sólo visibilidad a la versión liderada por Yasky.

Hasta el final del anterior Gobierno nada hacía suponer que podía haber una reunificación entre dos sectores que durante un lustro se maltrataron en público, casi en espejo con lo que sucedió con las versiones de Hugo Moyano y Antonio Caló de la CGT. Sin embargo, la tregua firmada en 2014 reabrió canales de diálogo entre los dirigentes de la central alterna.

Más allá de lo evidente, el peso de las negociaciones recae en la actualidad en los principales referentes de los sindicatos más importantes de cada sector: por el gremio docente, Roberto Baradel (Suteba, maestros bonaerenses, dentro de Ctera), y Hugo "Cachorro" Godoy por los estatales. Ambos dirigentes multiplicaron contactos desde diciembre último y planean sostener esa dinámica este año con vistas a una eventual fusión.

En la interna de CTA coinciden en que la unidad es casi el único camino que les queda por delante en un Gobierno como el de Mauricio Macri, que a diferencia de los de Kirchner, no tiene previsto ninguna concesión particular para el sector. De hecho, funcionarios como el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, concentraron su agenda en la CGT y no prestaron la mínima atención a las versiones de la CTA.

Más allá de docentes y estatales, cada fracción de la central cuenta con un puñado de gremios estratégicos: en la de Yasky están los trabajadores del neumático (Sutna), liderados por Pedro Wasiejko, un sector de los telefónicos, referenciado en Claudio Marín, y el personal en tierra de líneas aéreas (APA), encabezado por Edgardo Llano. Mientras que en la versión Autónoma militan los visitadores médicos (AAPM), de Ricardo Peidró, los profesionales de la salud agrupados en Fesprosa, con Jorge Yabkowski, y los docentes universitarios de Conadu Histórica, con Rita Villegas al frente.

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