"Cuando la crisis es grave, el Estado debe intervenir"

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ENTREVISTA AL ECONOMISTA JAPONÉS TAKATOSHI ITO, ESPECIALISTA EN MACROECONOMÍA INTERNACIONAL: En esta entrega de El Mundo en Crisis, el economista e historiador Emilio Ocampo entrevista a Takatoshi Ito, especializado en el área de macroeconomía internacional. Fue profesor en varias prestigiosas universidades norteamericanas; además de su carrera académica tuvo un importante desempeño en puestos gubernamentales e incluso en el FMI. Es partidario de separar el problema griego de Europa y aislar del contagio a España e Italia. Considera que las lecciones de la experiencia japonesa dejan claro que postergar la solución de una pequeña crisis puede transformarla en una debacle profunda. Y cuando se avecina una crisis importante, es necesaria la masiva intervención del Gobierno.

Takatoshi Ito es uno de los economista japoneses más influyentes y destacados. Su especialidad es la macroeconomía internacional. Obtuvo su doctorado en la Universidad de Harvard, enseña en la Universidad de Tokio y ha sido profesor en las universidades de Harvard, Stanford, Columbia y Minnesota. Además de una sólida formación teórica ha tenido una valiosa experiencia en el sector público ya que fue miembro del Consejo de Política Económica y Fiscal del Gobierno del primer ministro Shinzo Abe (2006-2008), viceministro adjunto de Finanzas Internacionales en el Ministerio de Finanzas de Japón (1999-2001) y asesor del departamento de investigaciones del FMI (1994-1997). Es autor de numerosos artículos académicos y varios libros sobre la economía japonesa. Escribe regularmente para el Financial Times. Ito es miembro del Comité Asesor del Petersen Institute for International Economics, basado en Washington DC.

Emilio Ocampo: ¿Qué lo atrajo al estudio de la economía y qué economistas lo influyeron en sus épocas de estudiante?

Takatoshi Ito:
La belleza de la lógica, que conduce a (permite analizar) muchos problemas de política en el mundo real fue lo que más me atrajo (a la economía). Kenneth Arrow fue mi asesor de tesis de doctorado. Leí muchos de los libros y artículos que escribió. Es conocido por ser un supereconomista matemático, sin embargo, equilibra muy bien la teoría con la realidad. Fue una gran inspiración para mí.

E.O: Se ha escrito mucho sobre la crisis ¿Al final de cuentas fue consecuencia de mucha o poca intervención/regulación del Gobierno?

T.I:
La cuestión importante no es si mucha o poca, sino la (intervención) correcta o si el tamaño del Gobierno es grande o pequeño. Lo importante es evaluar cada política y ver si tiene sentido. Incluso si el Gobierno es pequeño y las políticas son malas, es un mal Gobierno. Y si es grande pero las políticas son buenas, es un buen Gobierno. De paso le hago notar que el tamaño del Gobierno en Japón en relación con el PBI es de los más bajos entre los países de la OCDE. «Demasiado grandes para caer», riesgo moral, conflictos de intereses y rentas monopólicas son cuestiones que deben ser confrontadas cuando consideramos la estabilidad sistémica. Europa claramente necesita separar el problema griego y aislar del contagio a España e Italia. La UE y el BCE deben proporcionar ayuda a España e Italia pero no se han puesto de acuerdo en cómo.

E.O.: ¿Qué encuentra de similar entre la crisis que afectó a Estados Unidos y la que afecta actualmente a Europa?

T.I.:
La crisis de la eurozona es la combinación de una crisis fiscal (Grecia) y una crisis bancaria (Irlanda y España) y esta combinación se retroalimenta mutuamente. Todos los bancos europeos que tienen bonos soberanos en su cartera están ahora en problemas. Este es un contagio que va desde lo fiscal a lo bancario. Aquellos gobiernos que rescataron bancos insolventes (Irlanda y España) con fondos públicos ahora tienen un problema fiscal. En este caso el contagio fue del sector bancario a las cuentas fiscales. La crisis subprime de 2008-2009 en EE.UU. fue causada por la creación de instrumentos financieros muy complejos que supuestamente diversificaban riesgos y merecían una calificación crediticia AAA. En realidad el riesgo no estaba diversificado sino concentrado. Fue simplemente una mala innovación financiera. En EE.UU. no ha habido una crisis fiscal (por ahora).

E.O.: El mundo desarrollado exhibe ratios de Deuda Pública sobre PBI no vistos desde el fin de la 2ª Guerra Mundial y altísimos déficits fiscales. Además, la mayoría de los países tienen una población que envejece lo cual aumentará la presión sobre el gasto público. ¿Cómo podrán los gobiernos manejar la situación sin recurrir al default o a la reestructuración de su deuda?

T.I.:
Aumentar los impuestos y recortar los gastos, especialmente en seguridad social.

E.O.: ¿Cuáles son las lecciones de la experiencia japonesa de las últimas dos décadas que son aplicables a Europa y Estados Unidos?

T.I.:
Hay lecciones sobre lo que no se debería hacer. Retrasar la resolución de una crisis leve puede convertirla en una crisis profunda. Hay que confrontar las crisis lo antes posible. Cuando se avecina una crisis importante, es necesaria una masiva intervención del Gobierno. Creo que Ben Bernanke manejó la situación mucho mejor que cualquier presidente del Banco Central de Japón en los últimos veinte años.

E.O.: ¿Como afectó la crisis de EE.UU. y Europa a Asia y en particular a Japón?

T.I.:
No hubo contagio a través de los canales financieros. El comercio es importante. Japón y Asia han sufrido principalmente por una caída en sus exportaciones.

E.O.: ¿Cree usted que la crisis demuestra una falla fundamental en la teoría macroeconómica?

T.I.:
No hay ninguna falla fundamental en la teoría macroeconómica neokeynesiana. Quizás la teoría del ciclo real ha sido desacreditada. El mundo es mucho más inestable de lo que sugieren los libros de texto, pero esto no es una falla de la teoría económica sino de la política económica que implementan los gobiernos.

E.O.: ¿Qué economistas contemporáneos cree usted tienen las ideas más claras respecto a cómo resolver la crisis?

T.I.:
Kenneth Rogoff de Harvard.

E.O.: ¿Cómo ve la economía mundial de acá a diez años? ¿Cuáles países serán ganadores y cuáles perdedores una vez que el mundo salga de la crisis?

T.I.:
Todas las economías tienen la posibilidad de prosperar pero es difícil predecir cuáles lo harán. La belleza de la economía internacional es que todos los países pueden ser ganadores.

E.O.: Hay quienes sostienen que esta crisis significa el fin del capitalismo ¿Cuál es su opinión?

T.I.:
Estoy en desacuerdo. Quizás todos los sistemas económicos tengan fallas pero el capitalismo es el menos malo.

E.O.: Hay quienes sostienen que la era de abundancia de recursos naturales ha terminado y que en el futuro el mundo enfrentará precios muchos más altos en los commodities, especialmente debido a la demanda creciente por parte de China. ¿Cuál es su opinión?

T.I.:
Ya escuchamos eso en 1972, «los límites al crecimiento». El problema no es nuevo. Si China despilfarra commodities, aumentarán sus precios y surgirán otras alternativas en el mercado.

E.O.: ¿La economía puede ayudar a resolver el problema del calentamiento global?

T.I.:
La teoría económica tiene la respuesta: el impuesto a las emisiones de dióxido de] carbono y el esquema cap-and-trade (un sistema que fija límites de emisión de CO2 a las empresas y les permite comprar y vender derechos de emisión en el mercado). La implementación de las medidas necesarias queda en manos de los políticos, especialmente en EE.UU. y China.

E.O.: ¿Cuáles son los factores que explican las diferencias entre los países ricos y los países pobres?

T.I.:
Su dotación inicial de recursos (naturales, clima, geografía), la motivación de sus trabajadores y la sabiduría de sus líderes políticos. Hay una amplia literatura sobre el tema. Daron Acemoglu es uno de los economistas que más se ha destacado en estas cuestiones.

E.O.: Los problemas en la eurozona y las condiciones favorables en los mercados de commodities agrícolas presentan una oportunidad única para la Argentina. ¿Cree usted que la mejor manera de aprovechar esta oportunidad consiste en promover el consumo con subsidios, el control de precios con amenazas y presión del Gobierno, el control del mercado cambiario con medidas policiales, la expropiación, las barreras al comercio y altos impuestos a los sectores que generan más divisas?

T.I.:
Creo que todas esas medidas son perjudiciales para el crecimiento.

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