17 de abril 2018 - 00:00

Cuba pone fin a la era Castro: ¿giro o cambio para que nada cambie?

La reunión comenzará mañana. En ella, la generación fundacional de la Revolución pasará a retiro. La calle, muy cautelosa en lo político, espera que al menos continúe la apertura económica.

PRESENCIA. Raúl Castro y la vieja guardia de la Revolución Cubana pasarán a un segundo plano formal, pero retendrán poder.
PRESENCIA. Raúl Castro y la vieja guardia de la Revolución Cubana pasarán a un segundo plano formal, pero retendrán poder.
La Habana - Cuba adelantó del jueves a mañana el inicio de la sesión de la Asamblea Nacional en la que será seleccionado un nuevo presidente para suceder a Raúl Castro, se anunció oficialmente. El acto pondrá fin formalmente a la era de los hermanos Castro al frente del régimen comunista, pero los cubanos comunes se preguntan si ahora sí deben ilusionarse con una apertura.

Los 605 nuevos miembros de la Asamblea Nacional del Poder Popular, elegidos en marzo, tenían previsto originalmente celebrar la sesión constitutiva este jueves, pero ahora lo harán mañana a las 09.00 hora local. "Esta decisión se adopta para facilitar el desarrollo de los pasos que requiere una sesión de tal trascendencia", escribió Radio Rebelde en su sitio web.

Castro, de 86 años, dijo que renunciará como presidente en la sesión, luego de completar dos mandatos de cinco años cada uno. El candidato más visible para sucederlo es el primer vicepresidente Miguel Díaz-Canel, de 57 años.

Díaz-Canel sería el primer presidente desde la Revolución Cubana de 1959 que nació después de la llegada al poder de Fidel Castro. El Gobierno busca reemplazar a muchos octogenarios de la vieja guardia revolucionaria.

Raúl Castro, quien asumió formalmente la presidencia hace diez años de manos de su hermano Fidel, seguirá siendo el jefe del Partido Comunista, el único partido político de la isla. Esto hace suponer a los analistas que retendrá un poder muy grande y una capacidad de veto ante cualquier "desvío" de las nuevas autoridades. El rumbo más probable, creen, es el de una continuidad de la lenta apertura económica y escasos avances en la democratización del país.

En tanto, Amnistía Internacional (AI) presentó ayer una serie de recomendaciones sobre derechos humanos dirigidas al nuevo Gobierno, destacando la necesidad de incluir "distintas voces que han sido históricamente silenciadas" en los debates sobre el futuro del país.

"La disidencia cubana ha sido reprimida durante muchos años en un contexto de vigilancia, de censura muy arraigada en Cuba que sigue muy presente hasta hoy en día", dijo Robin Guittard, encargado de campañas para el Caribe de AI.

La agenda de derechos humanos propone "cambiar éstas dinámicas en Cuba y ver cómo se puede construir el futuro de este país integrando todas las voces de la sociedad civil", agregó Guittard.

Entre las recomendaciones, se destaca la de ratificar tratados clave como los pactos internacionales de derechos civiles y políticos, así como el de derechos económicos, sociales y culturales, además de permitir la visita de observadores independientes al país. Adicionalmente, llama a dejar de utilizar el empleo como un medio para controlar la libertad de expresión, en un sistema en que el Gobierno es el principal empleador del país, con aproximadamente un 70% de los empleos disponibles dentro del sector público.

"Se utilizan el despido discriminatorio y por motivos políticos contra quienes critican el modelo económico o político del Gobierno", advierte el informe.

Pero si la expectativa internacional es fuerte, en la isla a muchos les cuesta imaginar una apertura real.

Fernando Fariñas, un empleado del Estado de 60 años, dijo que "Fidel, aunque fallecido seguirá siendo citado y seguido en todos los medios del país, de prensa y de educación".

"Dicen que el nuevo presidente va a ser Miguel Díaz-Canel (ver página 17). Yo veo que es un hombre aún joven. Lo he visto muchas veces por televisión y él piensa igual que Raúl", estimó por su parte Adriana Fernández, una "cuentapropista" de 45 años.

"Yo aspiro a que sigan los cambios económicos. Eso significa que uno pueda vivir más tranquilo con el dinero que tiene, que es poco. Todo el mundo sabe que es poco. No me molesta que crezca el sector privado", según la opinión del estudiante Ariel Gutiérrez, de 19 años.

Agencias Reuters, ANSA y AFP

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