Barack Obama habló ayer para defender la inscripción de los estadounidenses en los nuevos seguros de salud, haciendo frente a las críticas republicanas por los problemas en el sistema informático. La página es demasiado lenta, nadie está más enojado que yo, dijo. Lo curioso fue que debió interrumpir su discurso para pedir atención para una mujer que estaba detrás de él, Karmel Allison, embarazada y diabética, que empezó a tambalearse. Estoy aquí, ya te tengo, dijo Obama, mientras la aferraba para que no se cayera.
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