18 de agosto 2010 - 00:00

Cuestionan uso antimercados del BNDES de Brasil

Río de Janeiro y San Pablo - El Banco Nacional de Desarrollo (BNDES) de Brasil pasó de ser salvador a sospechoso de villano, al encontrarse en el centro de un encendido debate en año electoral sobre el rol del Estado en la economía.

Mientras la crisis global amenazaba con tragarse a la mayor economía de América Latina a fines de 2008, BNDES, con sede en Río de Janeiro, aumentó sus créditos a las empresas del país, lo que entregó un vital apoyo de largo plazo a las compañías a medida que se evaporaba el préstamo privado.

Pero ahora, con el doble de créditos anuales frente a los de hace dos años, sus críticos denuncian que está sobreexigido, y que atrofia el crecimiento del crédito privado.

El banco, que ahora representa un cuarto de todos los créditos en Brasil, entrega préstamos a tasas subsidiadas que imposibilitan la competencia de los privados.

El Tesoro brasileño capitalizó a BNDES por la suma de 180.000 millones de reales (u$s 102.000 millones) durante los últimos 18 meses, endeudándose a tasas de mercado de cerca de un 11%, mientras que BNDES le presta a sus clientes al 6%.

«Muchos sectores de la sociedad consideran que BNDES no tiene un costo, y que puede hacer todo. Eso implica que realmente no se puede elegir prioridades, y eso es un problema», afirmó Mansueto de Almeida, economista del gubernamental Instituto de Estudios Económicos Aplicados. «Se tiene que mostrar el costo».

El debate por BNDES, que desembolsó un récord de 137.000 millones de reales en créditos y garantías el año pasado, se produce durante la carrera electoral por la presidencia del país, en la que el peso económico estatal es una de las pocas diferencias clave entre los principales contendores.

La candidata de la coalición de Gobierno, Dilma Rousseff, quien encabeza los sondeos de opinión previos a la elección de octubre, defiende el rol del BNDES como pilar principal del exitoso legado económico de Luiz Inácio Lula da Silva.

El presidente del BNDES, Luciano Coutinho, es considerado como uno de los candidatos favoritos para ser ministro de Hacienda si Rousseff gana.

La oposición ha intentado demostrar que el crédito de BNDES muestra que el Gobierno de Lula favoreció a unas pocas firmas bien conectadas políticamente a expensas del resto.

Su candidato, el ex gobernador del estado de San Pablo José Serra, está a favor de un estado más reducido y ha atacado algunas de las prácticas de crédito del BNDES como una «privatización de dinero público».

También insinuó que restringiría el crédito del BNDES para acuerdos de fusiones y adquisiciones, como las que ayudaron a firmas clave a expandirse internacionalmente en los últimos años.

Tal ayuda a grandes compañías, como a la parcialmente estatal Petrobras y al grupo de construcción Odebrecht, siembra dudas sobre por qué los contribuyentes debieran ayudar a compañías que ya son globalmente competitivas.

Su rápida creciente exposición a actividades más riesgosas como la construcción de represas, caminos y el financiamiento de compras podría dejarlo vulnerable frente a sorpresas.

«El riesgo es que BNDES subsidie riesgos regulatorios, que termine expuesto a un puñado de proyectos importantes, pero riesgosos, que podrían terminar sufriendo durante una turbulencia», dijo un ex presidente de BNDES que pidió no ser identificado.

BNDES niega elegir a grandes firmas nacionales y asegura que la gran participación de empresas importantes en su portafolio refleja la estructura de la economía brasileña.

Los defensores del banco destacan que las firmas en competidores internacionales como China y Corea del Sur se benefician de créditos estatales mucho más baratos y que las varias inversiones cruciales de los últimos años no se habrían producido sin el BNDES.

Se espera que la entidad entregue créditos por la cifra récord de 144.000 millones de reales este año, un incremento de un 5% sobre 2009, pese a las promesas del Gobierno de que reduciría sus créditos.

Agencia Reuters

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