14 de septiembre 2016 - 00:00

Cunha, el “hombre bomba” de Brasilia, se despidió con una amenaza a Temer

Por lo pronto, anunció que revelará toda la trama secreta que terminó en la destitución de Dilma Rousseff. Sus procesos pasan ahora a la Justicia federal. El Gobierno teme que, si va preso en breve, como se espera, negocie una delación premiada y complique al nuevo presidente.

Acto final. Eduardo Cunha ensayó una defensa de última hora ante el pleno de la Cámara de Diputados de Brasil. Pero su suerte, en tanto emblema de la corrupción, ya estaba echada.
Acto final. Eduardo Cunha ensayó una defensa de última hora ante el pleno de la Cámara de Diputados de Brasil. Pero su suerte, en tanto emblema de la corrupción, ya estaba echada.
Brasilia - El presidente brasileño, Michel Temer, observaba ayer con preocupación los movimientos de su exaliado, el otrora poderoso Eduardo Cunha, que amenazó revelar secretos explosivos luego de ser destituido por la Cámara de Diputados en medio de un escándalo de corrupción.

Cerca de la medianoche del lunes, 450 diputados levantaron su mano por la destitución del expresidente de la Bámara baja, mientras sólo 10 lo hicieron por su exculpación. Esa clara mayoría lo condenó por haber violado el decoro parlamentario al afirmar, de modo falaz, que no era el titular de cuentas secretas en Suiza, donde habría depositado dinero procedente de la corrupción en Petrobras.

Además de haber sido removido, Cunha perdió los derechos políticos hasta 2027, fecha hasta la que no podrá presentar candidaturas para cargos electivos.

Por si todo eso fuera poco, quien era hasta ahora uno de los hombres más poderosos y temidos de la política brasileña, sufrirá la pérdida del fuero parlamentario que lo protegía en siete causas por corrupción, cinco vinculadas con la operación "Lava Jato" que investiga el desvío de dinero de Petrobras. Así, esos procesos dejarán de ser tramitados ante el Supremo Tribunal Federal (STF) y pasarán a la Justicia federal, concretamente al juzgado del famoso juez anticorrupción Sérgio Moro.

Analistas estiman que Moro podría decretar en breve la prisión del exdiputado, como ya lo hizo con otros políticos y empresarios envueltos en el "Petrolão". Por eso, en el Gobierno se teme que el "hombre bomba" de Brasilia, portador de numerosos secretos y a esta altura un emblema de la corrupción, podría negociar un acuerdo de delación premiada que permita ir por otros "peces gordos" para mejorar sus situación en una posible condena. Legisladores, ministros y el propio Temer, se especula, podrían ser sus blancos.

Tiempo atrás, a Cunha se le atribuyó haber dicho: "Seré recordado por haber provocado la caída de dos presidentes". Una fue Dilma. ¿Quién será el otro?

Fuentes de la presidencia admitieron que su salida será un factor importante en el nuevo escenario político, ya que tenía fuerte influencia en el Congreso. "Los ataques de Cunha son negativos", reconocieron funcionarios del palacio presidencial del Planalto.

El mundillo político de Brasilia sólo hablaba ayer de la caída de Cunha, hombre fuerte del Congreso durante casi dos años, el artífice del juicio político contra Dilma Rousseff (ya que su cargo le reservaba la prerrogativa de aceptar o rechazar los pedidos de "impeachment") y una pieza fundamental del ascenso de Temer.

Poco antes de su destitución, Cunha reiteró sus críticas a la expresidenta, a quien acusó de haber comandado "sin idoneidad un Gobierno corrupto". "Por más que el Partido de los Trabajadores grite, patalee y llore, el Gobierno de delincuentes que ellos integraban se fue gracias a lo hecho por mí cuando abrí el 'impeachment'", afirmó. Así, en su versión, su caída en desgracia es una "venganza" de los sectores que no le perdonaron aquella postura.

"Michel (Temer) no hizo nada por mí, lamentó Cunha, una vez consumada la votación, durante una conversación privada que ayer se filtró a los medios locales. "Voy a contar todo lo que ocurrió en el 'impeachment', los diálogos, todos los personajes que participaron. Todo va a ser público en su integridad", agregó. ¿Esos comentarios fueron una amenaza velada? Tal era ayer la pregunta que desvelaba a políticos y comentaristas.

Temer, del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), asumió la presidencia de forma interina el 12 de mayo y juró como presidente definitivo el 31 de agosto, luego de la destitución de Dilma Rousseff.

Temer y Cunha, también del PMDB, fueron aliados en la batalla por el "impeachment" contra Rousseff y, más tarde, en la formación de una coalición para sustentar al nuevo Gobierno. Sin embargo en las últimas semanas surgieron rumores de que el flamante mandatario habría tomado distancia de su correligionario.

Agencias ANSA, DPA y Reuters,


y Ámbito Financiero

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