28 de noviembre 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

Mientras Obama, rodeado de «clintoneanos», anunció otra cifra monstruosa para las cuentas públicas (parece que la de 700.000 millones de dólares es como una tarifa fija) al mismo tiempo habla de austeridades y de reducir el déficit (?). No tenemos la sumatoria total, desde que empezaron a pedir dinero para salvatajes, pero tampoco se las refresca en los análisis que se realizan. Ya parece que nada impresiona a los espectadores de una crisis que fagocita increíbles cantidades de dólares. Y que siempre termina de deglutir y pide más. Pero se ha hecho costumbre que el mercado no se preocupe en sumar y tome como nutriente lo que tendría que generar más preocupación. Así se fue desarrollando esta semana, a partir de un lunes de rebote fantástico en todo recinto del mundo.

Y en lo interno también aparecieron señales de vida por parte de un gobierno que se quiso dar por enterado de que hay una crisis merodeando.

Cuesta mucho más distinguir si es que nuestro Merval recibió con eco alcista los anuncios, o solamente copió lo que se estaba generando desde el exterior.

Si se buscan los testigos más valiosos para ver el respaldo del movimiento, aparecen los montos efectivos transados en el período. Que han dado una visión aparente, seductora para llevar a equivocaciones, de que existió expansión de la base acompañando a los precios y sus rebotes. La búsqueda de la realidad informó de otra cosa. La dilatación se debía a gran actividad en la nave de mayor calado: Tenaris. Papel que recordó sus mejores tiempos de 2007 y en la rueda del martes pasado, constituyó un fenómeno de volumen. Nada menos que 75% del total de los $ 95 millones hechos en el total general fue capturado por ella.

Con lo que aquella imagen que parecía tan favorable, de mercado expansivo y delatando ingreso fuerte de demanda, pasó para el otro reverso. Los precios de la gran mayoría, menos una, se entretenían contando migajas que dejaba suelta Tenaris.  

Entramos así en una «zona gris», que suele ser peligrosa por eso mismo. Tanto en el Dow Jones como en sus satélites, se produjo un tramo de reacción -inclusive fastuosa en ciertas ruedas- apoyado en argumentos que no están firmes, sino en movimientos permanentes.

Por de pronto, saber si la nueva cuota de 700.000 millones resultará finalmente eficaz. O si la crisis volverá a abrir la boca, pidiendo que la vuelvan a alimentar. Y en lo interno, si es posible creer en la autonomía -y brillantez- de un nuevo ministerio, o si será solamente un organismo que genere más gastos y se limite a lo que le ordenen desde arriba. Lo otro, «blanqueo», parece un bocado demasiado grande.

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