La señora Presidente no concurrió a la fiesta aniversario de la Bolsa de Comercio, en julio. En lo que fue una ausencia sugestiva, cuando concurre diariamente a inaugurar hasta escuelitas en cualquier punto del país. Tampoco envió miembros del gabinete. Y la entidad, quedándose con el saludo en la boca en su fecha tradicional, un mes más tarde decidió realizarla: sólo con socios y empresarios. De paso, cabe apuntar que en muchos años fue la primera vez que un gobierno no se hizo presente en el aniversario de la Bolsa.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Días pasados, en ocasión de anuncios sobre el plan que llevará adelante, informó expresamente la señora Presidente que utilizaría el circuito del MAE (Mercado Abierto Electrónico) para enlazar ciertas licitaciones referidas a créditos. Antes de ello, cuando todo el show en torno de la apropiación de las AFJP, las únicas expresiones que se oyeron, referidas a cierto daño que esto podría causarle al sistema bursátil, fueron de parte del señor Boudou. Y el joven funcionario no titubeó en decir que: «Lo de la Bolsa no es problema nuestro...». Parecía que se estaba refiriendo al mercado de Canadá, de China, de algo lejano y que no perteneciera al ámbito de la economía argentina.
Todo ello no son señales, ni entrelíneas, ni mucho menos ocurrencias antojadizas: son sólo hechos.
Como nos cuesta creer que existe -directa y abiertamente- una mala predisposición hacia el sistema bursátil que pertenece -con 150 años de historia- a nuestro país, preferimos suponer que en las esferas del poder no se tiene la menor idea acerca de la utilidad que puede prestar una Bolsa. Y tampoco hay ganas de comenzar a adentrarse en sus pormenores. En cambio, en su alocución, se vio a la Presidente bastante bien nutrida de informaciones, acerca de diversos sectores a los que iba mencionando. Como si se hubiera preocupado por entender cuestiones que -seguramente- antes le eran ajenas.
Ella misma bromeó al respecto, diciendo: «Está bien que soy abogada, pero...» y mencionando a la audiencia, que se había interiorizado de otras problemáticas. Bien por ella, en tal aspecto. Se pudo percibir que tocaba varios asuntos diversos con bastante propiedad.
Pero lo de la Bolsa no aparece nunca. Y hay que pensar que si se aborda alguna vez, será para las tontas referencias acerca de «la timba», y otras gansadas, que forman parte de la ignorancia popular.
Dejá tu comentario