18 de diciembre 2008 - 00:00

Cupones Bursátiles

Precios que estén bajos no equivalen a baratos. Indice que sube, pero volumen que se estanca no es mercado en crecimiento. Si se confunden éstas dos premisas, se puede llegar a la conclusión equivocada por el camino más rápido. La primera refiere a que hay que respetar una selección, en los papeles que puedan decir que están baratos. Aunque se sepa que cuando las aguas vuelven a subir, se elevan todos los botes. Pero eso es transitorio, en cuanto un mercado repunta de manera entusiasta aparece el viejo cuento de «las atrasadas». Y las mejores hacen de fuerza para arrastrar a las buenas. Con lo que parecen atrasadas las solamente regulares. Y, de última, hasta la chatarra del mercado se encarga de subir porque lucen como distantes respecto de las regulares.
La segunda ley natural refiere a que cuando un mercado está en crecimiento suba y se expande. Esto último es lo que sigue sin notarse en nuestra plaza, por más que el índice Merval haya hecho una seguidilla notable de alzas sobre alzas y que -al pasado martes- ya conseguía acercarse a un 20% en el trayecto de medio mes. Por mucha diferencia está en la cima de las Bolsas que se enlistan habitualmente, del mundo. Solamente el Bovespa se le anima, desde muy lejos. El repuntar de Buenos Aires no tiene casi nada que ver con lo que sucede afuera. Y tal repuntar viene siendo conformado por un recinto, donde no se pueden trascender sumas efectivas de entre los diez y quince millones de dólares.
Es buena pregunta saber cómo es que está sucediendo esto, con tal figura descompensada. Recorriendo el espinel de lo natural, las fuerzas vivas del mercado, no hallamos una hipótesis clara a qué adjudicarlo. Ahora, si es por pensar maliciosamente, varias posibilidades se pueden agrupar. Desde las más «inocentonas», de la clásica inducción de diciembre para que las carteras no sufran tanto con el pésimo año. Hasta alguna ayuda oficial para que aquello que tomaron de las AFJP, en acciones, no parezca papel picado. Y hasta para que pudieran revaluarse un poco, para después ofrecerlo a las mismas empresas sin un precio tan «vil». Lo más correcto es decir: simplemente sabemos a qué responde el extraño dibujo de un aumento sostenido en precios, con tanta precariedad de base. Conviene llamar la atención, para no caer en falsas ilusiones y estar expuestos a una ofensiva vendedora sin defensas aptas. Crecer es precio más volumen.

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