16 de enero 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

La Presidente envió el mensaje directo de «consuman los que posean poder adquisitivo» (es que si no lo tienen va a ser difícil, parece). Allí, un buen publicista aprovecharía el estímulo presidencial y le haría decir al titular de la Bolsa de Comercio: «Y no se olviden de consumir acciones...». Al respecto, existen interesantes escritos sobre cómo sacar provecho de la campaña publicitaria de un competidor, para montarse en ella con un mensaje que haga de complemento y les saque canas verdes a los que instrumentaron la primera campaña. Donde lo más expuesto es la llamada «campaña incógnito». Aquélla se basa en solamente una frase y requiere un buen esfuerzo previo, hasta rematar, develando a qué producto se refería. Si antes del remate surge un competidor con un mensaje que parece una respuesta: lleva para su molino todo el montaje del primero. En fin... no es que queramos pasar del periodismo a lo publicitario (aunque en nuestros años jóvenes, estuvimos en la rama de redacción de textos para anuncios). El verdadero puente entre ésta introducción y lo que dijo la señora Presidente y la humorada de aprovechar el mensaje para que sirva al «consumo bursátil», lo establecemos con la necesidad de que: «la Bolsa vuelva a las calles». Procure captar al menos la atención de un ciudadano argentino que tiene dejado de lado el mercado bursátil como una de las alternativas válidas para su dinero. Ya son postales del pasado aquellas donde se esperaba que el cliente buscara una oficina por sí mismo para abrir una cuenta e invertir en Bolsa. No vale la pena dar testimonio de ello; basta con mirar los montos que se transan, la ausencia mortificante de gente dentro del sistema. Y estar sufriendo, no desde ahora, sino desde bastante tiempo atrás, del peor de los males para un mercado: la indiferencia, el desinterés.

Sabido es que este estilo de gobernantes no va a ayudar con ningún tipo de incentivo, que le dicen a la Bolsa la vieja sentencia de: «No te morirás, pero te irás secando...», lo único que puede lograrse debe provenir desde la fuerza interior del propio sistema. Que lo bursátil compita, dispute, con otras alternativas. Que se vuelva a ilustrar sobre las bondades de una inversión dinámica y que pone al ahorro en acción. Con beneficio final en la economía del país. Lo otro es resignarse a ver cómo se seca una rama más cada año. Y no intentar, siquiera, poner un dique a una tendencia implacable. Para pensarlo.

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