22 de enero 2009 - 00:00

Cupones bursátiles

Si la estadística decía que el mercado no prefiere a los demócratas antes que a los republicanos, en Wall Street la rueda de la asunción de Obama resultó un nuevo aporte a esa oposición que ya encuentra el nuevo mandatario. Desde nuestra humilde atalaya austral no entendemos bien cómo es que en fecha tan especial en la vida de un país no se haya decretado feriado. Por no hacerlo de tal modo se dieron de frente con la asunción de un nuevo Presidente y el mercado mostrándole las espaldas en el mismo día de la jura. Tanto nos llena esto de asombro como la majestuosa ceremonia que llevan adelante y donde nada suena discordante. Respeto por ex mandatarios, saludos entre todos ellos, dejando las diferencias de lado y sin hacer las consabidas «listas negras» .

Tampoco barras desaforadas, con bombos y camisetas, haciendo de marco. Dando toda la sensación al mundo de una continuidad en la conducción, sin triunfalismos desmedidos ni rencores mostrados a las cámaras. Fue un «magno día» para ellos, que al buscarle la respuesta en el mercado dejaron otra impresión, fea, desatinada. Como no queriéndole dar un respiro al nuevo conductor ni en el día sagrado de su nombramiento efectivo. Un claro «efecto dominó» que derribó todas las fichas bursátiles del mundo para coronarnos a nosotros con casi un 6% de caída. Queda grosero adjudicarle la baja general a Obama, pero tal exposición se la ganaron ellos mismos al dejar operar a una nerviosa Wall Street, que dio la sensación de enviarle un mensaje al poder.

Si esto arrancó de ese modo, qué espera después, habrán pensado los inversores de todo el mundo. Y con razón. Ni siquiera se dio crédito a una zona de expectativas por algunas medidas. El hombre ni se sentó... ¡y pum!

Lo cierto es que quedará en la estadística que, el día en que asumió Obama, los mercados se hicieron pedazos. Y ahora habrá que convivir con «golpes de mercado» que pueden estar a la orden del día. Y ya estamos en zona de descuento para poder inferir si vamos a una crisis duradera o si aparecen ciertos pasos apropiados que vayan volcando las expectativas racionales hacia una amortiguación de la pendiente. El año 2009 comenzó a decidirse desde el martes con una desagradable muestra de los «muchachos llorones» de Wall Street.

Complicado está el mundo. Los pensamientos. Las actitudes, las sorpresas que nos esperan. Y lo imprevisible, como menú diario.

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