La presión que se ejerce, pública o subterránea, para que las empresas se abstengan de suspender -mucho más de despedir- personal hace, todavía, que la problemática que se vive en buena parte del mundo se perciba menos aquí. Son tiempos políticos, no cómodos para el oficialismo, así que es entendible que ciertas presiones que ya se solían ejercer en zonas más normales, ahora reciban una «vuelta de tuerca». Seguir produciendo, sin generar detenciones, pero con una demanda muy disminuida en buena parte de los rubros, tiene que derivar en un aumento excesivo de los stocks (lo que figura en los balances, bajo el renglón de «bienes de cambio»). Y esto no es inocuo, mantener producción de forma excesiva, sin siquiera saber en qué momento se podrá reactivar la demanda, generará costos financieros adicionales. Y como la presión seguirá siendo tanto, o más, rígida en los meses que siguen, las sociedades continuarán acumulando productos para distanciarse -cada vez más- de las necesidades de la demanda. La salida al exterior posee también su obturación natural, por excesos de oferta que dan vueltas por el mundo, y de tal modo la distorsión irá aumentando con el correr del tiempo.
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La orden que no es tácita, sino expresa y sin tapujos, acerca de no permitirse que las empresas puedan adecuar su actividad a las necesidades que impone la economía actual, pasará a ser un lastre más dentro de lo que ya debe asumirse con la dureza del contexto.
Por otra parte, la anulación de proyectos -inversión- resulta letra habitual, en casi todos los balances que llegan a la Bolsa. La falta de crédito suma también para cerrar el «círculo vicioso», donde las compañías tienen que aparentar casi estar trabajando como si nada hubiera pasado (para no irritar a quienes desean llegar con un escenario de país, que no sufre consecuencias como otros).
A la vista están ya los balances trimestrales, a marzo, que empezarán a verse desde inicios de mayo en el recinto bursátil. Siendo la revisión de los mismos una zona de detención obligada para que se produzca un ajuste, entre lo que el mercado pueda aportar de repunte -siempre pegado al Dow, o a Tenaris- y aquello que tenga que relacionarse con la convivencia entre precios y valores. Es tiempo de seleccionar con el mejor criterio, de recambiar posiciones eliminando los papeles que puedan jugar de lastre. Tratar de minimizar las pérdidas, que las ganancias se cuidan solas...
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