28 de abril 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

Prácticamente en todos los países de Occidente -para no irnos más allá, donde todo nos llega más difuso- se han implementado distintos tipos de apuntalamientos, incentivos, para que las empresas que están en el gran remolino de la crisis puedan seguir en pie, produciendo y -de ser posible- sin reducir plantilla de personal de forma salvaje. Aquí, como en eso y en otras cuestiones solemos ser tan originales y a contramano, surgen proyectos -desde la CGT- donde se quiere subir tres puntos el Impuesto a las Ganancias a toda compañía que en su balance reciente haya tenido utilidad por más del 20% de sus ingresos, según se ha podido leer.

Esto, como para formar lo que se denomina un fondo que sirva para subsidiar a gente sin trabajo.

En nota del domingo pasado, en el diario Perfil, se abordó extensamente el tema y desde un título que se refiere a que «la CGT vigila a 18 empresas para que financien un fondo anticrisis...». Según el informe, el legislador y abogado de la entidad -Héctor Recalde- es el autor del proyecto. Y resulta que en la lista que se tiene en la mira figuran todas sociedades que cotizan en la Bolsa de Comercio.

No es casual que esto resulte así: son las empresas de capital abierto, que deben mostrar sus números a todo el mundo y trimestralmente. Otra de las facetas donde un sistema al que nadie estimula, muchos critican y hasta abominan, les brinda la ocasión de sacarle partido y mirando simplemente en la vidriera. ¿Qué sucede con las de capital cerrado, las que no cotizan ni muestran sus balances? Trate alguien de obtenerlos, a no ser por vía de organismos fiscales, o de algún comedido que los consiga.

Pero, además, queríamos comentar que en la lista de nombres que en la nota aparecen -las que estarían bajo la mira en el proyecto- figuran compañías que no están con regias ganancias, ni mucho menos. Cuando se habla de «ganar más de 20% de los ingresos», mucho nos tememos que esté la torpeza de tomar la simple «utilidad bruta» (ventas menos costos) para adjudicar tales ganancias exuberantes, que en la totalidad del cuadro de resultados no existe, ni por aproximación. Varias de ellas, en sus líneas finales, hasta están apenas asomando la cabeza del agua. O con beneficios muy endebles. Por lo que se está difundiendo una falacia, haciendo creer que las firmas ganan fortunas. Y esto es necesario que se aclare, antes de una torpeza.

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