Sigamos por un momento las reflexiones de un hombre de mercado, con bastante reputación, que ha sintetizado en pocos rasgos y etapas lo que puede definirse como ciclo completo en los mercados bursátiles. Se llama John Templeton y nos dejó esta secuencia: «Los mercados alcistas nacen dentro del pesimismo. Crecen gracias al escepticismo. Culminan dentro del optimismo. Y mueren dentro de la euforia». Como todo, para criticarle algo, podría decirse que tales síntesis se pueden encontrar a lo largo del historial de las Bolsas. En sí, el espíritu de la definición no resulta algo inédito. Pero, esto mismo nos impone de otra realidad: el hecho de que a lo largo de los siglos se encuentren descripciones parecidas, sobre el ciclo de vida del mercado, reafirma la verdad probada de ello. Y que se trata de una eterna repetición de la rueda bursátil, perenne. Más corto, o más largo, todo el desarrollo termina por cumplirse. Y aplasta a los que descreen de los dos extremos. Tanto de suponer que las alzas no terminan nunca. O que el piso no se encontrará para poder resurgir. La utilidad para estos momentos, pasa por las dos primeras fases de la descripción. «Los mercados alcistas nacen dentro del pesimismo...». Quién puede poner en duda el pesimismo que prevalece durante tantos meses. Y el hecho de que se venga produciendo un caminar alcista abriéndose paso entre heridos y contusos de la economía. Pudiera ser, entonces, que un proceso esté naciendo...
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La segunda premisa resulta ser: «Crecen gracias al escepticismo...». Uno dirá, hay escepticismo con fundadas razones. Nosotros mismos lo destilamos, al percibir que hay muchos cabos sueltos dentro de lo que se quiere publicitar como que la crisis está quedando atrás. Escepticismo que nos proviene de muchos gobernantes, y funcionarios, y operadores, y analistas y comunicadores que tienen al «marketing» por delante y procuran, de cualquier manera, forzar al cambio racional de expectativas. Los países, y los mercados, que siempre gozaban de reputación de serios demuestran que han dejado por el camino bastante de tal prestigio. Y merece, creemos, que se los mire de costado en sus mensajes. Hasta que las cosas cierren, en la realidad, y puedan ser creíbles. Pero, también puede concederse que no sólo esté naciendo el ciclo. Sino que ya esté creciendo, en medio del escepticismo. Probar esto, resultaría la gran clave para poder prepararse para la tercera zona: la del optimismo.
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