No hay manera de trazar un paralelo entre todo tipo de datos que circulan, sobre la sanidad económica nacional, y aquello que está dejando de rendimiento el mercado que representa a las compañías involucradas en tal economía. Dos trimestres consecutivos con retroceso industrial, sólo en abril -el dato más fresco- con rebaje del 9%. En tanto, sin cumplir todavía una quincena de mayo, el índice bursátil alcanzó una marca del 20% de suba. Y esto hizo rebasar la zona del 40% de rendimiento conjunto, en poco más de un cuatrimestre de 2009. No sólo eso, sino que en el «ranking» de indicadores que involucra a la mayor parte de las Bolsas del mundo, el Merval solamente compite -por el primer lugar- con el siempre fastuoso índice de Shanghai. Mano a mano, palmo a palmo en lo que va del año. Pero, para solamente el presente mes: la cosa es espectacular. Con la suba del Merval a zona de un 20%, los dos que lo siguen más de cerca -Mexbol y el IPSA- están nada más que a la mitad de tal diferencia. En tanto, se ve con el signo negativo al Dow Jones, perdiendo todavía un 5% en el trayecto de 2009.
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La única explicación, para poder justificar la oposición de rendimiento bursátil, con el contexto en que se está produciendo: es que las Bolsas pueden escapar al presente y situar su mira más allá. Y así como anticipan el mal tiempo, también se adelantan a ver un cielo más limpio, aunque esté lloviendo.
Claro que el tema se enturbia más, cuando el operador decide preguntarse: qué es, realmente, lo que viene. Qué puede estar adelantando el mercado y su arrebatado andar alcista. Más aún, para qué tiempo venidero se estaría adelantando. Martín Redrado -titular del Central y participante de un foro internacional- expresó su conclusión acerca de turbulencias, que no están disipadas en el mundo. Y que en el segundo semestre todavía se verán malestares mayores. Para, recién después, suponer que vendrá una muy lenta recuperación, global. También afirmó que se ha resistido mejor en la región y que cierto reacomodarse de precios, en materias primas, podrían dar ciertas chances más reconfortantes a lo que también nos incluye. Pero, agregado, está todo el panorama político -y lo que de allí puede surgir- donde cuesta imaginar a qué tipo de resultados se puede estar jugando el «adelanto» bursátil. El volumen, siempre magro, delata que no hay euforia de demanda: sino astringencia de oferta. Y es un dato.
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