Los muchachos de Wall Street siguen empleando estrategias, como las que utilizaban los navíos que eran perseguidos por un submarino -en la Segunda Guerra-, la clásica «maniobra evasiva» que ordenaba el capitán.
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Salir del curso, zigzagueando, para no dar un blanco fijo. Después, volver al curso original. Se han venido deglutiendo la semana final, jugando con los indicadores económicos de ocasión. Y dando una versión de rueda auspiciosa, con alguna suba de buen cuerpo, para después acusar la novedad siguiente y retroceder lo mejorado.
En los dos extremos, como las figuras que lucen en blanco y negro, estuvieron los «índices de confianza» que -dijeron- mostraban un ánimo mejorado en los consumidores. Y detrás de esto, el anuncio de una General Motors que amenaza con irse -con dinero del salvataje incluido- a la fosa común de los caídos en la crisis. Hecho que, a menos que aquellos ciudadanos ya estén inmunizados, no debería incentivar ninguna confianza mejorada y sí mucha más desazón.
Pero no vale meterse tanto con lo ajeno (aunque se puede decir que: bolsistas somos y nada del mundo bursátil nos es ajeno) porque con lo propio tenemos tela hasta para repartir. Secuencia notable del Merval, de seis ruedas alcistas y pasando por encima de todo lo que venía de afuera. Y hasta sin sentir esos dos puñales en las entrañas de nuestro país. El «amigo» Chávez, que no conforme con limpiarse todo lo argentino lanzó el mensaje de respetar sólo a los brasileños. Y trascartón, los «amigos» de China que dieron a conocer que comprarán soja, pero a Brasil.
Los radares bursátiles, al menos los nuestros, no paran de peinar toda la pantalla en procura de encontrar los supuestos incentivos que hay detrás de este notable mes de mayo, para el Merval. Y mucho menos poder advertir qué hay esperando después del acto político que está a unas semanas vista.
Semejante muralla -tipo china- formaliza un notorio antes y después; resulta una formidable bisagra en mitad del calendario. Y lo que provenga no se sabe si resultará peor, o mejor, pero con una seguridad: será distinto del contexto del primer semestre. Cuesta describir trepada tan vertical en el índice, tremendo saldo favorable -de lo mejor del mundo- y al que le queda muy holgado también el recurso del «anticipo». ¿Se anticipa a qué el mercado local? (Acaso el señor Roubini lo sepa.)
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