Fueron ciertamente muy buenas las primeras ruedas de junio en nuestro mercado, dicho esto de manera independiente del dato que a la gente más le interesa: la suba de precios. Esta vez no existió dependencia forzosa de lo que pueda realizar Tenaris. Y a tal punto que la estrella de lunes y martes no resultó ser el Merval más difundido, sino el que suele estar fuera de la consideración del gran público y los medios. El indicador «M.AR», el que contiene solamente a las de sede local, se desplegó con más del 6% en primera rueda y, tras cartón, le agregó un 3,5% más. Cuentas fáciles, que nos hablan de diferencias de un 10%, para sólo dos fechas bursátiles.
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A la inversa de lo sucedido en el camino de mayo, donde el índice Merval de las «11» trepó más del 24%. Mientras que el otro, sin el aporte de las foráneas, apenas se situaba en un 15% de aumento. Más valioso como señal lo de ahora, junto con la evolución del índice Bolsa -nivel general- del mes anterior, que mostró una dispersión de bonanza hacia papeles «medianos» y «chicos», alejados de los más líquidos y habituales.
Así, ingresados a junio y en la cuenta regresiva hasta arribar al acto electoral, la plaza de Buenos Aires parece no dudar de su paso firme. Y no sólo eso, sino que las primeras ruedas hasta hacen suponer un aumento de ritmo de suba. Cambiados los índices, se asemeja mucho al comienzo de mayo y donde era el Merval primero el que aportó ganancias espectaculares en pocas sesiones.
Singular comportamiento, a una veintena de días de lo que aparece como una bisagra dentro del año y que en la Bolsa -bonos incluidos- se está apostando a que lo posterior a las elecciones resultará un estímulo.
Cuando leemos los excelentes comentarios sobre el NYSE, de nuestro colega de página, vemos que también en la tónica más favorable del Dow no surgen argumentos sólidos por detrás, pero resulta que allí todavía se lucha por volver el indicador a positivo en el año. Y por estos lares, se asiste a una ganancia exuberante en estos cinco meses y algo.
El riesgo que acecha es si da el caso de que estemos disfrutando de un escenario momentáneo -por no llamarlo artificial- y en tren de querer apuntalar el voto oficialista, con imágenes de que todo marcha muy bien en nuestra economía. Bonos, acciones, consecuente baja del riesgo-país (por suba de bonos), anuncios de créditos, obras públicas, hasta el apuro por ayudar al campo. Que no sea racimo de flores, que se marchite.
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