4 de septiembre 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

La rueda del miércoles resultó otra de las muestras sumamente aburridas, que nos han presentado los mercados desde finales de agosto (incluidos los de afuera, salvo cuando a los chinos se les vino el piano encima y arrastrando a los demás). Algo distinto se presentó en las variables cotejadas, como una contracción del volumen negociado en Buenos Aires que lo condenó a solamente $ 34 millones en acciones. (El promedio de agosto había resultado -ya siendo bajo- de $ 42 millones, por rueda).

Al hablar de tal aspecto, queremos agregar que nuestro colega comentarista de la Bolsa del NYSE había también destacado el bajo volumen que se estaba dando en aquel mercado, en fechas recientes. Puede ser coincidencia, pero también que se esté en una zona de la evolución de los índices -en general- donde cuesta mucho más encontrar recorrido fácil hacia arriba. Sin embargo, tampoco se alcanza a reconocer señal de un vuelco hacia la decantación, con un notorio «descreme» de regias alzas.

Al contraerse en volumen, aparece el rasgo de las dos fuerzas del mercado que están muy de acuerdo en la línea de corte. La figura del mercado «bien variado», que induce a que el comprador ya no quiera pagar más y lo espere más abajo, choca con una oferta que no cede posiciones en cantidad. Y el juego se hace mucho más divertido en la imperfección, la adrenalina del mercado de riesgo hace a su esencia vital. Cuando se apoltrona y se resume en negocios, la neutralización permanente genera ruedas como las que se han venido viendo. Con la sensación final de que no queda sabor a nada (y de haber perdido una tarde...).

Nos queda también la sensación -ya expuesta en otros comentarios- de que los mercados han actuado con un entusiasmo, por la solución a la crisis, que las economías reales de muchos países no muestran ni por aproximación. Que se adjudique a la capacidad de «adelanto» de lo bursátil cabe en la consideración.

Pero también han surgido ciertas dudas razonables y peligros por delante -como a una recaída- que dejarían a las Bolsas sumamente pensativas. Por si el «adelanto» lo haya sido en demasía, o sobre la base de certezas que después disminuyen.

Hoy en día, creemos que nadie -seriamente- puede afirmar que el mercado está «barato». O imaginar el recorrido inminente que tiene. Del fondo del pozo se ha salido, hubo recuperaciones fuertes, y lo que se cotiza a diario ahora es la duda.

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