Convertir el plomo en oro no parece ser patrimonio histórico de los viejos «alquimistas». Los modernos no solamente hacen el intento, sino que hasta logran resultados. O, al menos, coronan el intento haciendo que el plomo brille como el oro. Salió Greenspan a inicios de semana a mencionar que «frenar la inflación no será fácil...». Chaleco de plomo para cualquier visión optimista de cierto plazo. Sin embargo, tras el feriado, Wall Street y sus colegas respondieron en sus índices yendo al alza. El «viejo zorro» sustentó el diagnóstico en lo que cualquier observador sensato puede ver, desde que arrancó la gran maratón de los «salvatajes» mundiales. Las inmensas cantidades de liquidez inyectadas en los sistemas bancarios, por los bancos centrales de todo el mundo, alimentarán presiones inflacionarias...». A menos que se realice un trabajo que no está a la vista que se intente, como: «desmantelar los grandes incrementos de los activos». Promesa de mantener la tasa de interés aplanada, seguir fomentando el consumo, o estar prestos con la manguera de la liquidez, para apagar todo foco de incendio, es lo que se escucha. En otro lugar -Francfort- se armaba una reunión de «los jefes de los mayores bancos del mundo». Si se busca alguna metáfora, aparece la imagen de las legendarias reuniones de las grandes tribus indias hostiles, que tanto coloreaban las películas de «western». Banqueros fumando la «pipa de la paz» y armar nuevas estrategias, para organizar temibles emboscadas. Algunas declaraciones previas traían carga crítica, de parte de alguna personalidad extra bancaria. Pero lo dicho por algún presidente ejecutivo de gran entidad: tiende a mostrar que en el futuro, con algún maquillaje, la cuestión va a seguir igual. Y que todo marco regulatorio será seriamente resistido, o desactivado. En días venideros aparecerán más precisiones, de esta convocatoria y foro de banqueros. Nos viene a la mente aquello de: «reunión de zorros, matanza de gallinas...».
Por aquí vimos tratar de festejar el «exitoso canje», que contenía dos premisas: sacar la mochila al actual Gobierno de afrontar una deuda seria, pasándosela al que deba recibirla como gobernante en 2012. Y, de paso, según se oía decir el mejor objetivo: hacer desaparecer el «muerto» sujeto a la inflación, para que no se puedan concretar juicios en función del índice falseado.
Plomo puro, que se presentó brillante como el oro. Y los mercados apoyan. Lo bueno, lo malo, o lo feo.
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