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Cupones bursátiles
La hizo fácil y con suma naturalidad; es claro que si es por comparación y frente al carácter de Estados Unidos en la crisis los 60.000 millones de la fallida en Dubai les deben parecer una «pichincha». Decir que la gente lo asimile en un fin de semana casi parece una ironía. O una falta de respeto y de cara impermeabilizada, para ver todo con calma irritante.
Por eso, tal vez, es que puede entenderse el problema que sigue vigente en Norteamérica con los desaforados «bonus» de los ejecutivos.
De los que no se quieren deshacer los beneficios y a los que no se los pudo cercenar desde nuevas normas.
Veremos si sigue en tal postura soberbia el señor de la casa de inversiones, si detrás de lo de Dubai se le viene encima lo de Grecia: otro caso que está en los umbrales de generar regios problemas, con el desfase de su economía que tiene a Europa en alerta.
Y volviendo al sujeto y su liviandad de conceptos, se nos ocurre preguntar: a qué gente se refiere, cuando hace la mención. Si es por la gente común, es tal el desconocimiento de Dubai y sus alrededores que hay en otras partes del mundo -también aquí-, que la noticia resbaló como una estampa exótica, hija de la ignorancia. Si es la gente inmersa en mercados, será una nueva temeridad de los audaces de las finanzas, que llevaron las economías al desastre. Y que, además, se resisten a dejar sus «bonus»...
Y si algo debía dejar el estado de crisis, después de tantos males, era sacar partido de la lección. Comenzando por tratar con el debido respeto a los problemas y no dejarlos pasar, por pequeños que parezcan; la crisis desatada hace dos años también arrancó con «algunos pocos» que no podían levantar sus hipotecas. Y «ciertos bancos» que vieron que la morosidad los acosaba. Hasta que el mismo secretario del Tesoro -alegremente- informó que se resumía todo «a un problema financiero, focalizado».
Se viene observando que no parece haber quedado ningún aprendizaje de lo ocurrido.
Y se llegó al punto de querer dar vuelta la hoja y listo. Así, algo aún peor se puede ir engendrando.


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