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Cupones bursátiles
Y sabe bien todo interviniente en la Bolsa que la gran cosecha se realizó, adelantándose por demás a aquello que las variables económicas fueran demostrando como recuperación plena de la crisis.
Al punto máximo que se ha llegado, en la economía global, es a decir que lo peor ya pasó. Y que se ingresó en una zona de estabilidad, con cierta propensión a querer ir retomando el crecimiento. Lo vemos también en la economía interna, con balances de las cotizantes que contienen rasgos módicos y lejos de un rebote desaforado.
De tal forma, cuando se ingresó a 2009 en zona Merval de 1.000 puntos, ahora se entrará a 2010 cubriendo territorio el doble de alto que al año anterior.
Hasta ayer, en marcas de cerca de 2.200 puntos. Y de allí que lo más lógico sería tener que luchar mucho más, afinar bien la puntería, para poder sumarle puntos al índice. El gran lastre de la falta de negocios adecuados, delatando una demanda mucho más remisa a ingresar en estos precios, entra en la «mochila» que deberá cargarse a partir de enero. Y no es un hecho para dramatizar que se deba aguzar más los sentidos y ser más laboriosos en la composición de carteras, para llevarse después un debido premio a la inversión. En términos mucho más razonables que lo visto en el atípico 2009 y que provenía de un abismo previo.
El concepto de mercado «barato», de Bolsa «en liquidación», de precios que tenían poco que ver con el valor de las especies, quedaba a la medida de los finales de 2008. Ya era muy difícil que siguiera el camino hacia abajo, lo que cabía esperar era un ritmo de recuperación y casi la seguridad de poder ir sumando.
Con lo que media carrera estaba ganada de antemano. Saber que hacia abajo no había recorrido importante (en cierto punto, las propias empresas salen a ponerle un dique y comprarse lo que saben que está en el piso).
Ahora, precios y valores se miran desde más cerca, caso por caso se puede discutir quién prevalece, y no es desaconsejable que las mentes se desagien.

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