10 de marzo 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

Los días siguen corriendo y se supone que en algún punto, el absurdo que está presentando el país frente al mundo, se tendrá que matar por posiciones que otorguen alguna imagen de coherencia. Al menos, hasta que luego de cierto período estalle otra situación, donde los contendientes feroces decidan presentar batalla y volver a medir fuerzas. Y podría ser por cualquier detonante, aunque no resulte materia principal, porque está visto que los rivales solamente quieren demostrar su dureza. El mercado abrió la semana acorde con la incertidumbre e -insistimos- mucho más sobrio y pensante, que el escenario que lo rodea.

Como una nueva muestra de utilidad que dan las escasas dimensiones y trascendencia, aunque en el fondo esto resulte un grave defecto y no una virtud, se pueden ir acomodando las fuerzas del mercado para no romper en hostilidades y dejar, al menos en superficie, imagen de calma y sin hechos traumáticos. Imaginar un mercado bursátil que estuviera derramado en sus activos en distintas napas inversoras, con mucha gente común teniendo temores por sus tenencias, sería semblantear derrumbes históricos y permanentes «corridas» vendedoras. La respuesta lógica, de una Bolsa que es espejo de un país casi en descomposición política. Es increíble tener que agradecer a que el desinterés y la falta de popularidad de nuestra Bolsa, se vuelva un hecho bienvenido para tratar de pasar por el pantano con los menores deterioros posibles. O, como semanas previas, donde inclusive el saldo del período diera un Merval con porcentuales alcistas. ¿Alcistas debido a qué? (resulta una pregunta complicada, para cualquier analista). Sin embargo, los números están a la vista y en medio del vendaval entre Gobierno y Congreso, la plaza porteña viene de obtener ganancias. Se podrá decir: «Es en base a que todo se arreglará». ¿De qué manera? Y si esto sucede, cómo actuará el supuesto vencedor -que siempre se proclama- y qué actitud siguiente adoptará el vencido...

Se apuesta por «el canje», por la vuelta al mercado de capitales, idea fogoneada desde funcionarios oficiales. Pero, una cuestión es lograr aunar solución para la controversia local. Y, otra, qué habrá de suceder con las objeciones que planteó la «SEC» y, especialmente, en lo que hace a la fiabilidad de los mecanismos del INDEC. ¿Harán la vista gorda, a sabiendas de que se viene estafando a poseedores de bonos, con estadísticas falsas? Y, ya todo puede ser: según se ve lo que sucede también en Estados Unidos.

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