6 de septiembre 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

El clásico «serrucho» resulta una de las figuras más popularizadas desde el análisis técnico. Muy clara y expresiva, en cuanto a mostrar gráficos como dientes de un serrucho, desde siempre ha sido un modo sencillo de explicitar a todo público el curso que siguen las tendencias, en cualquier tipo de mercado.

Pero como están las cosas, hemos visto que hay otra figura -por todos conocida- que también servirá para ilustrar el derrotero que se sigue: la luz de giro de un automóvil. En la Bolsa, es: una guiñada sí, otra no, una sí, otra no. Por ahora, va casi de semana en semana, acaso la lleguemos a ver más acelerada en sus guiñadas, de una a otra rueda...

Esta semana, construida con los restos de agosto y el arranque de setiembre, mostró la luz de giro encendida. Los mercados se anotaron con beneficios ciertamente interesantes, a partir de un Merval que logró el 3,15% y el Dow que se acercó al 3%. Por tipo de mercado, mucho más importante el saldo para ellos que para nosotros. Pero desde el ángulo del simple interviniente, el dinero ganado vale lo mismo en todas partes. Y fue un período generoso. Se abre otro a partir de hoy: ¿quién se anima a asegurar que la luz de giro volverá a mostrarse encendida? De tantas nimiedades se alimentan las alzas y las bajas, hoy en día, que habrá que ver a qué ratio le otorgarán importancia los que deciden ponerse en una u otra posición. Y si no es que ahora toque la señal apagada, siguiendo con el patrón de juego de encender y apagar a los índices. En tal telaraña ganan los más advertidos, o los grandes intuitivos, pero para el que se considera un inversor clásico, mejor quedarse al margen, mirando la lucha feroz...

El verdadero asunto de fondo, nos parece, está a dos meses vista: será cuando Obama ponga a prueba su mandato y popularidad, en elecciones parlamentarias.

Todo parece indicar que si no surge algún conejo de la galera de la economía, está puesto contra las cuerdas. Entonces, si pierde, ¿qué pasará? Al revés, ¿y si a pesar de cierto fastidio, la gente lo prefiere antes que a los republicanos? Otra, ¿qué pasa si pierde y pierde mal? Lo político domina todo, después pasa a lo económico. De allí a lo financiero, de éste a lo bursátil. Tema que es merecedor de evaluaciones por la trascendencia sobre el escenario futuro. (Mucho más que las menudencias diarias, que marcan el camino de una rueda...)