21 de octubre 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

Cada vez se enturbia más el agua de un octubre que, en su primera quincena, parecía querer dispersar un tránsito entre estable y alcista, a los índices bursátiles.

Como se sabe, esto alegra mucho más a los siempre temerosos muchachos del NYSE y que tienen una aversión -justificada- sobre el décimo capítulo del ejercicio.

Pero, entrados ya en la segunda mitad, se observa el desastre generado por tanta moneda envilecida dando vueltas por el mundo. Y con carencia de alternativas por lo financiero tradicional, en principales centros le pasó la «plaga» a los mercados de segunda y tercera línea, a las economías que se vuelven mucho más tentadoras al retribuir con diferencias que, a las carteras foráneas, les lucen como fantásticas. Pero, cada acción genera una reacción. Y, además de recomendaciones del FMI para que los países expuestos a tal tipo de capitales de oportunidad se blinden convenientemente, ya tuvimos la novedad de Brasil que no anduvo con chiquitas. Imposiciones ciertamente altas para los que desembarcan en procura de descremarles beneficios.

Paracaidismo

Por aquí el proyecto de gravar la «renta financiera» estuvo, en meses atrás, como para colocarse sobre la mesa -que en el Congreso, serían «las tablas»-, pero ahora se lo cajoneó, en apariencia.

Para que el afán de Moyano, en cuanto a darle unas dentelladas a las utilidades de accionistas de las empresas (en el caso de las cotizaciones, no es solamente al grupo de control: todos sufrirían por un socio paracaidista, participando sin comprar un sólo título accionario), varió el ángulo de las polémicas.

Los bancos volvieron a estar en primer plano en la rueda del martes (cuatro, de cinco mayores alzas, pasaron por esas entidades). Un papel que tiene gran preponderancia en el volumen y en el ponderado -Grupo Galicia- se llevó casi la tercera parte de un excepcional monto efectivo que se concretó en tal rueda: 98 millones de pesos.

Los buscadores de «perlas», tan visibles el lunes, se llamaron a recato y los papeles de bancos volvieron al estrellato. Acaso, porque ya ven con tranquilidad que aquella sombra de los gravámenes ahora cambió de objetivo a quien acosar. Todo turbulento, se ve poco. Y lo poco que se ve, sin pinta de bueno.