11 de noviembre 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

Y ahora se trata de Seúl. La comunidad de países echándose culpas, casi todos contra el líder, mientras aparecen propuestas de soluciones que reflotan al legendario «patrón oro», para ser utilizado como ancla para los desvíos.

La semana previa era ver qué haría la Reserva Federal, para seguir dispensando combustible barato a su economía, que cada vez se quema más rápido y el repunte no aparece.

Los mercados toman un respiro con estas cuestiones, hacen de cuenta que «los operadores están preocupados», pero la verdad es que todos siguen derramando fichas de las grandes, sobre el paño de una ruleta que, en estas condiciones y perspectivas inmediatas, muy difícilmente les cante un «cero». Mucho, menos, pero todos van ganando en sus apuestas a distintos activos.

Ya con quitarse el «mal dinero» de encima, es la mitad de la carrera ganada. Lo otro es revisar en la mesa de los ofrecimientos y elegir algunas piezas, que no hayan sido demasiado manoseadas en el «trencito de la alegría» y de las alzas.

Si algún ciclo se parte al medio, será por haber llegado a la madurez. Por el propio peso de exceso en las valuaciones y de rajaduras en el armado de barro y paja, de que se han construido sus paredes. Mientras tanto, será cuestión de que la semana quite de encima «la preocupación» de Seúl, que se emita algún mensaje conjunto sobre supuestas soluciones y que quede el camino liberado para darle otra vuelta de tuerca a lo que suele titularse como «euforia en los mercados»...

Y mientras esto sucede... en nuestro humilde mercadito doméstico hemos sido tocados por la buena fortuna de algún dedo índice que apuntó a Buenos Aires como un buen territorio para montar un movimiento. Abonarlo debidamente y extraerle todo el jugo necesario, ante la carencia de oportunidades de fácil liquidez y sin estar pasadas de valuación. Esto ha caído como una bendición para sufridas carteras, y operadores nativos que veían pasar los meses casi sin esperanzas de poder alcanzar rentas que -al menos- le ganaran a un plazo fijo.

Sin el gran público presente, corrido del escenario bursátil hace muchos años, se ha derramado un fabuloso rendimiento sobre inversores oportunos, accionistas, empresarios, de papeles cotizantes: desde tal aspecto, ha sido justicia. Discriminando en favor de la compañía «abierta», sobre la «cerrada». Que disfruten.

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