12 de noviembre 2010 - 00:00

Cupones Bursátiles

De lo consumido como información en estos días, nos quedamos con una nota producida por la Agencia EFE y reproducida por nuestro diario del miércoles. Sumamente demostrativa de la enorme volatilidad, no ya de precios de mercado sino de los concep-tos que conforman el basamento para la pretendida ruta alcista en los recintos. Allí se da cuenta del cambio de actitud de los operadores frente a un mismo hecho y con pocos días de diferencia. Primero, expectativas y confirmación de la nueva inyección de dinero por parte de la Reserva Federal, generando entusiasmo porque el festival del dinero regalado continúa.

Pero, al ingresar a la semana -tal se dice en el informe- los mismos operadores apelaban a efectuar ventas por temor a que la compra de bonos por parte de la Fed trajera consigo un pico inflacionario en la economía de los Estados Unidos. Maravilloso.

Si no fuera que suena a disparate comprobar lo voluble de la opinión de los «hacedores» de mercado, haciendo que una sola noticia posea dos puntos bien opuestas. Que sirva tanto para subir el índice en un momento, como para bajarlo en los pasos siguientes. Solamente es un ejemplo, quizás el más demostrativo, entre muchos otros que se suceden. Y tanto desde el plano operativo, como de autoridades de organismos, o renombrados personajes. Detrás de esto, el mismo día, surgía también el titular del Banco Mundial a explicar que no había dicho lo de una vuelta al «patrón oro» (habrá sido cuando lo abofetearon, por lanzar semejante propuesta).

Nada es definitivo, probablemente se busque y encuentre alguna excusa -quizás emanada de Corea- como para que los pícaros operadores la utilicen debidamente y por algún tiempo. Se vino armando una semana navegando sin rumbo cierto en todas partes, no pudiendo salirse nuestro mercado del marco general. Y hasta el miércoles, lo mejor que puede decirse es que se mantuvo prolijo, en orden, el andar de un Merval que recibió ataques profundos de la oferta. Bien trabajado el desarrollo, en especial del miércoles, se dejó salir presión por las cotizaciones y en lugar de colocar más empuje en el volumen. La ausencia de «gente común» tuvo en ello el rasgo benéfico, haciendo que el movimiento no se saliera de cauce con un claro manejo de cartera profesional, soportando la corriente vendedora. Momento de suspenso.

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