23 de noviembre 2010 - 00:00

Cupones Bursátiles

Los ojos de nuestra Bolsa ayer se cerraron... y el mundo siguió andando (parafraseando -con todo respeto- al poeta Alfredo Le Pera). Una buena pausa para quedarse a la vera del camino y comprobar de qué manera iniciaron la semana los demás. Momentos en los que esto cobra mayor importancia, debido a las turbulencias en que están sumidos los índices globales del mercado de riesgo puro.

Para el reinicio de hoy se podrán tomar referencias de lo realizado afuera si han quedado bien parados o tambaleando, como últimamente.

Por nuestra tierra, el dato que se va a confrontar resultará el del volumen de los negocios y si el «arrugue» vertical que se ha visto consumado establece una nueva base de operaciones. El ángulo inverso sería que retorne la temerosa demanda y que el marco vuelva a ser de un calibre necesario si se quiere retomar el movimiento.

Juego cortito

De lo contrario, con ruedas como la del viernes y sus lánguidos $ 51 millones, se debería dar por concluida una corta etapa -dos meses y medio- y llegando a finales de ejercicio en la tesitura que imperó: durante los ocho primeros períodos de 2010. Juego cortito, neutralizaciones mutuas entre las fuerzas, la espera por algún papel -o un sector si es posible- que rinda por encima de la mediocridad promedio. Las dos visiones, sin y con monto de negocios apropiados, parten de aquella idea en la que siempre creímos: sin volumen no hay mercado. Por oposición, a quienes solamente se aferran a medir la consistencia, a través de la evolución de los precios y los índices.

Un mercado que va creciendo en volumen, aunque no lo haga en precios todavía, da una señal valiosa y concreta. Se está produciendo la etapa de «acumulación» de posiciones y la que -a cierto plazo- da a luz la del «crecimiento» inevitable y donde se goza de la gran fiesta de ganancias. Luego llega la «madurez» -como pasa en todo aspecto de la vida- y, finalmente, la etapa más triste y que corresponde a la «dispersión» del ciclo, o de un movimiento de corto plazo.

En cambio, ver un aumento de precios sin que se dilate la base de negocios es tener que aguardar dónde irá a caerse. Lo hecho desde setiembre, con expansión a tres dígitos de volumen es inimaginable si el sustento debe ser de solamente la mitad de ello. Medir esto.

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