28 de abril 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

 ¿Se sintió en la atmósfera interna, por vez primera desde que se desencadenó el ya famoso «DNU» presidencial? Nos referimos a la rueda del martes, día en el que todos los mercados con más o con menos fuerza se engancharon a la «locomotora» del Dow Jones. Y que continúa dando propulsión al resto, con sus pueriles motivaciones (ante la gravedad de ratios económicos) y dejando trascender que «subió porque aparecieron otros buenos balances...». Todo aquello constituye un «show americano» -bien americano-, al que tomamos solamente porque es un referente ineludible para los demás (la muy buena nota sobre el mercado del Nyse, a diario en tapa de este suplemento, se encarga de pormenorizar aquel espectáculo montado).

Pero el Merval venía siendo uno de los «vagones» que se colocaba en primeros lugares tomando de la fuerza emitida desde Wall Street. El martes no. Europa retornó al circuito y a pesar de sus también dramáticos problemas se tomó del Dow y pudo anotar aumentos en diversos índices. El Bovespa resultó muy livianito pero en suba. A cambio de ello el conjunto de indicadores locales fue en dirección contraria y perdiendo hasta más del 1% en tal segunda rueda.

Órdenes

Decíamos en el comentario de ayer, sobre el desarrollo del martes, que con algunas oportunas y bien dirigidas órdenes que partan de carteras «adherentes» a una imagen oficial que se quiera respaldar bien podía cambiarse el curso de inmediato. Lo que ya no resultaría espontáneo, como en la baja del martes, sino con órdenes rigurosamente vigiladas. No hace a la cuestión, porque lo esencial es que el mercado -finalmente- ha dado alguna leve muestra de que no han caído pétalos de rosa sobre la tónica con semejante situación de tensión con sociedades cotizantes.

También sorprende al menos a nosotros -acaso demasiado crédulos- de qué modo quedan aislados y solitarios los directorios que están en problemas, como ahora. Salvo alguna frase bien estudiada y muy cautelosa -como para no irritar a nadie- el conjunto empresario mira lo que sucede y nada más. Nunca surgen frentes comunes, sólidos, que ante una verdadera amenaza actúen en conjunto y hagan oír su voz. No es de ahora, es el clásico allanamiento ante el poder de turno.

Dejá tu comentario